viernes, 19 de septiembre de 2014

The (Miguel de Unamuno) Experience

The (Classic) Experience es una sección de Lector Empedernido -como si yo fuera el único intelectual que reseña clásicos- en la cual haré pequeñas reseñas de las novelas clásicas que vaya leyendo (desgraciadamente, son pocas). Esta sección es aperiódica, es decir, tendréis una entrega siempre que a mi me salga del monóculo.



Niebla, de Miguel de Unamuno

Augusto Pérez es un joven que empieza a vivir cuando ve a una muchacha atravesar la calle en la que él vive y decide seguirla. Sí, literalmente, empieza a vivir cuando la ve: sale de su casa, cierra la puerta, no sabe adónde ir, la ve y la sigue. Y cuando ella llega a su vivienda y la portera lo mira inquisitivamente, piensa que no le queda otra opción que cortejar a esa muchacha, ¿por qué no? Pero la jovencita ya tiene prometido y la cosa se complica. Augusto no piensa rendirse; ahora ha empezado a vivir, Eugenia lo ha hecho vivir en cuanto el lector ha empezado a leer su historia. Y va al casino, habla con su amigo Víctor, se levanta la niebla, se encuentra con Orfeo, repara en Rosario, la niebla espesa. ¿Quién es Augusto?

«(...) ¡Ah, mi azarosa Eugenia! Esta mi vida mansa, rutinaria, humilde, es una oda pindárica tejida con las mil pequeñeces de lo cotidiano. ¡Lo cotidiano! ¡El pan nuestro de cada día dánosle hoy! Dame, Señor, las mil menudencias de cada día. Los hombres no sucumbimos a las grandes penas ni a las grandes alegrías, y es porque esas penas y esas alegrías vienen embozadas en una inmensa niebla de pequeños incidentes. Y la vida es esto, la niebla. La vida es una nebulosa. Ahora surge de ella Eugenia. ¿Y quién es Eugenia? ¡Ah!, caigo en la cuenta de que hace tiempo la andaba buscando. Y mientras yo la buscaba, ella me ha salido al paso. ¿No es esto acaso encontrar algo? Cuando uno descubre una aparición que buscaba, ¿no es que la aparición, compadecida de su busca, se le viene al encuentro? ¿No salió la américa a buscar a Colón? ¿No ha venido Eugenia a buscarme a mí? ¡Eugenia! ¡Eugenia! ¡Eugenia!»

Me daba miedo acercarme a Niebla después de todo lo que había oído sobre ella y de la equivocada idea que tenía de Unamuno por culpa del instituto y de los fragmentos, tan mal elegidos, que había de sus obras en mis libros de texto. Esta idea, pero, se fue diluyendo de mi cabeza sin yo darme cuenta, y no fue hasta que me crucé con Abel Sánchez que me percaté de ello. ¿Y si Unamuno no era un autor tan difícil como me habían hecho creer? ¿Y si... yo había crecido como lector y estaba listo para disfrutarlo? A veces no hay libros pesados, sino lectores ligeros. En algún momento, no sé cuando, dejó de ser pesado o yo dejé de ser ligero. Y al toparme con Niebla di gracias por haberme encontrado primero con Pirandello, por tener experiencia, por saber gracias a él lo que me tengo que esperar ante la palabra metaliteratura. Si bien el propio Unamuno afirma que no conocía ni a Pirandello ni a su obra hasta que empezó a leer en la crítica italiana su nombre junto al suyo propio, los paralelismos entre uno y otro, en su modo de pensar, son claros, y el mismo don Miguel afirmaba esto (tal lo dice él así en el artículo Pirandello y yo, presente en esta edición de Cátedra).

Unamuno juega en Niebla con la identidad y la existencia igual que Pirandello jugó con ellas (más o menos, me estoy adentrando en un terreno que, sinceramente, no conozco demasiado) en El difunto Matías Pascal, pero juega con ellas del mismo modo que luego Pirandello hizo en Seis personajes en busca de autor: a través de la creación literaria. ¿Quién es Augusto? ¿Qué es su vida? ¿Qué es su existencia? Es lo cotidiano, es niebla. Y lo mejor es cómo Unamuno nos transmite esta sensación: primero, el prologuista es Víctor Goti, el mejor amigo de Augusto Pérez; luego, encontramos relatos ajenos a los personajes y, aparentemente, a la trama principal, que pueblan la novela intercalándose con los affaires de Augusto, así como Cervantes hacía en su Quijote; la teorización sobre el término nivola que encontramos esparcida por aquí y por allá a lo largo del libro; y, finalmente, el desenlace mismo de la obra. ¿A qué juega Unamuno?, nos preguntamos; y solo hay una respuesta, o tres, o una triple respuesta: don Miguel juega a escribir sobre escribir, a escribir sobre leer, a escribir sobre existir.

unamuno2Así pues, Unamuno se vale del juego metaliterario para expresar la angustia existencial y, a su vez, utiliza el "romance" entre Eugenia y Augusto y toda la reflexión que este conlleva sobre el amor como correlato para reflejar la dicotomía, o tal vez dualidad, entre la realidad y la ficción. Todo ello lo consigue el escritor bilbaíno a través de una narración escondida entre largos diálogos y profundos monólogos, consiguiendo, gracias a ello, un ritmo fingidamente ágil, ya que el lector tiene que tener los ojos bien abiertos y leer pausadamente para lograr entender bien la obra —o al menos intentarlo, no se trata de una novela sencilla, aún dudo haberla entendido claramente y dudo más lo que os estoy contando— y conseguir captar los mecanismos de los que se vale don Miguel para elaborar este juego literario en el que, como reza la contraportada, «lo único real es el propio acto de lectura».

¿Qué podría decir entonces de los personajes si son solo entes de ficción? Poca cosa o todo. Unamuno deja bien claro que se tratan de ficciones, de personajes sujetos a su poder y a su pluma creadora, sin embargo, nos encontramos con personajes llenos de profundidad, de angustias y preocupaciones, llenos de vida; nos encontramos, en definitiva, con personajes reales a pesar de su claro carácter ficticio; nos damos, pues, de bruces con la total ambivalencia entre la realidad y la ficción, ¿y es que hay algo más real que las dudas sobre la propia existencia?

(...) lo más liberador del arte es que le hace a uno dudar de que exista. Y pienso que tenía razón. Y que el hombre que nunca haya dudado de su propia existencia sustancial, de que sea algo más que una ficción, una sombra, un sueño, o el sueño de una sombra, que dijo Píndaro, no está liberado.
"Una entrevista con Augusto Pérez", Unamuno (Salamanca, octubre 1915).

Aunque no me queda nada más que decir, me cuesta ponerle punto y final a esta reseña, o más bien a este intento de reseña, tan confusa, tan rebuscada, tal larga y tan, tal vez, pedante. Parece que he dicho mucho sin decir nada, o quizás no he dicho nada a pesar de decir mucho. Qué más da, eso no importa, pues lo que importa es la existencia, es la identidad, es escapar de la niebla de la vida. ¿Pero es posible? Leed Niebla.

9,00€ * 304 págs. * Cátedra (Letras Hispánicas)

7 comentarios:

Lena 20 de septiembre de 2014, 15:30  

"Y el alma misma, ¿qué es sino amor, sino dolor encarnado?"

Gracias por esta reseña. No sé si Unamuno estaría orgulloso, quizá su personaje sí, el que permanece. Espero pronto poder hablar contigo en persona sobre este libro.

Pol Salvador 20 de septiembre de 2014, 20:30  

Unamuno lleva pendiente en mi lista de pendientes desde tiempos inmemoriales. Justamente fue Niebla la novela que me regalaron hace un par de años, y no me animo por miedo a no acabarlo de entenderlo o que se me haga muy pesado. Aunque puede que antes de que termine el año me anime con esta lectura por lo que dices :)

¡Un saludo!

Dany nphenix 2 de diciembre de 2014, 16:16  

Yo esta novela la leí para el colegio, hace varios años ya, y lo cierto es que me encantó. Aunque sé que debería volver a leerla porque, seguramente, entendería más cosas. Si mal no recuerdo, el final me sorprendió, donde vemos al autor jugar con el límite entre realidad y ficción, como decís en la reseña.
Besos.

Agustin Tirado 23 de enero de 2015, 11:50  

Hola!! Que ha pasado con El Lector Empedernido???? Hace meses, como unos cinco que no publica nada. Este es uno de los blogs que mas me gusta por su calidad en las reseñas. Entonces me gustaria saber si seguira o ha sido abandonado, y espero que NO.

Saludos y espero una espuesta.

Matt 13 de marzo de 2015, 22:17  

@Agustin: ¡Hola, Agustín! Sí, como bien te has percatado el blog está... bastante abandonado, ¡pero no porque yo quiera! Asuntos académicos y personales me obligan a dedicar mi tiempo exclusivamente a ellos y no a este espacio virtual que me es tan querido... Aun así, comentarios como el tuyo me hacen ver que en cuanto pueda volver, seré bien recibido :D

Muchas gracias por comentar y por tus palabras, y lamento mi ausencia (más si alguien me echa de menos por estos lares).

Agustin Tirado 19 de agosto de 2015, 3:13  

Hola Matt, de nuevo. Bueno, no habia visto tu respuesta. Lo veo ahora porque ya son como 10 mese... Mas o menos... De la ultima reseña. Y me dije que revisaria a ver si habia algo nuevo. Al menos esta tu comentario xD

Si vuelves, que de verdad espero que lo hagas, te aseguro que no sere el unico en estar feliz por tu regreso y el del blog.

Hablo en serio sobre tus reseñas, son exactamente como me gustan y siempre me he leido us reseñas y espero seguir haciendolo.

Un abrazo y mis mejores deseos.

Vuelve pronto!!!!¡¡¡¡

Agustin Tirado 19 de agosto de 2015, 3:15  

Hola Matt, de nuevo. Bueno, no habia visto tu respuesta. Lo veo ahora porque ya son como 10 mese... Mas o menos... De la ultima reseña. Y me dije que revisaria a ver si habia algo nuevo. Al menos esta tu comentario xD

Si vuelves, que de verdad espero que lo hagas, te aseguro que no sere el unico en estar feliz por tu regreso y el del blog.

Hablo en serio sobre tus reseñas, son exactamente como me gustan y siempre me he leido us reseñas y espero seguir haciendolo.

Un abrazo y mis mejores deseos.

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