viernes, 22 de enero de 2016

Explicaciones

No les miento cuando les digo que tenía pensado retomar la actividad en este espacio el verano pasado. Un lavado de cara y un nuevo tipo de contenido. Por haberlo estudiado en clase, mi modelo era Larra. Qué gran hombre. Qué pedante sueno. ¿En qué me he convertido...? De eso hablamos luego... En verano, el pasado verano, claro, después de intentar lavarle la cara al blog, lavármela a mí mismo, me di por vencido; y uno o dos meses después, mi amiga que presenció el nacimiento de este lugar, me dijo "¿Ya no escribes en el blog? Es una pena, no lo dejes morir así". Y tenía razón, pero yo no estaba por la labor de ponerme a escribir un post final. Básicamente porque no quiero darle un final a Lector Empedernido; no lo tiene, no lo merece.

Hoy, en el baño, para qué les voy a engañar diciéndoles que estaba en un lugar más elegante, he pensado en escribir las "explicaciones" que llevan rondándome la cabeza desde hace un par de semanas. Con miedo, temblando, he entrado en mi propio blog, el que a pesar de ser propio hacía meses que no pisaba. Abandonado como la torre de los Valldaura. A veces, sin querer, hacía click sobre su favicon; es que en mi barra de favoritos está al lado del de Facebook, ¿saben? E inmediatamente cerraba la pestaña, o entraba en cualquier otra página, para evitar verlo. ¿Estaría lleno de polvo? ¿Tendría telarañas? No, peor: había dejado pasar 2015 sin un único post. Horror. Todo un año en completo silencio. Tampoco les engañaré en esto, aunque tampoco tienen porqué saberlo, ni yo porqué decirlo, pero 2015 fue un año...

No solo fue 2015, también fui... he sido yo. No hace mucho, miento, en realidad sí hace mucho, les comentaba, como si yo fuera el primero, creyéndome Colón, que en cinco años pasan tantas cosas que uno hasta se sorprende. Obvio. En cinco años ya has pasado de infantil a la primaria. Has pasado del instituto al bachillerato. Has temblado ante la selectividad y ante tus primeras entrevistas de trabajo. Pues ya no les digo en seis, o en siete años... Qué vértigo, ¿no? Pero yo ahora les hablo no del tiempo que cambia las estaciones, sino del tiempo que te cambia a ti. Que rodola i et fa mal, como a la Colometa. Demonios, si hace daño...

Vengo a decirles que me convertí en la persona que antes odié. No cargo con un termo de café, pero sí con un vaso mediano del Starbucks (porque el grande es demasiado). No desprecio la literatura juvenil, pero ya no soy devoto a ella. "Si me siguieran gustando los mismos libros que hace cuatro años, entonces sí sería preocupante", me decía una amiga, una amiga con la que comparto un pasado similar. Tal vez tenga razón, me dije. Pero cuesta aceptar, cuando uno se da cuenta, que ha cambiado.

¿Ha sido un cambio para bien? No lo sé. Aunque creo que sí. Está bien cambiar si te sientes bien con ello, ¿no creen? Y me siento bien. Me gusta leer libros cuyas palabras cargan con polvo. Lo que ya no me gusta es compartir esas lecturas. No mucho. Otra amiga me dijo un día "No soporto que hables tanto de Unamuno. Unamuno es demasiado especial, es mío, y ahora habláis de él y tal vez lo lea más gente y no, no. Es demasiado especial". Me pareció un pensamiento egoísta, no les mentiré (de nuevo), pero sin darme yo cuenta esta chica me cambió el chip. Publiqué la reseña de Niebla con cierta reticencia. La reseña de San Manuel Bueno, mártir nunca me atreví a publicarla; pero sí está escrita (¿tal vez la publique en unos días?). Y luego he leído otros libros, otros autores, de los que nunca les he hablado a nadie; ni siquiera, óiganme bien, les he hecho una foto para subirla a mi cuenta de Instagram. Demasiado especiales para que los conozca cualquiera.

Los secretos son así; solo tienen gracia porque son secretos. Nadie los conoce (o eso crees). Decía en un libro la Oro que "a quien entregas un secreto entregas tu libertad"; no he comprobado si la cita la he escrito bien porque me da pereza levantarme de la silla y estoy en pleno éxtasis escribiendo, como Santa Teresa. Pero guardar un secreto también puede hacerte daño, puede poseerte a ti en lugar de poseerlo tú a él, ¿no? Pero esos son otro tipo de secretos. Yo hablo de secretos que te hacen sentir bien, que te hacen, egoistamente, puede ser, elevarte por encima de los demás, sentirte único... Como un cotilleo que guardas y te da poder, como a Fanny Price. El cotilleo esparcido no te da ninguna fuerza. Y ahora yo estoy leyendo una novela maravillosa, tan maravillosa como la que releí y, por lo tanto, redescubrí el junio pasado; y me lamento de no haberla leído antes, aunque tal vez no deba hacerlo porque las historias que nos llenan nos llenan porque llegan en el momento adecuado. Es uno de esos libros que le hacen a uno pensar "Dios mío, si esto ya ha sido escrito, ¿por qué voy a escribir yo?". ¿Y saben qué es lo mejor? Que nunca les hablaré de ella.

Pero quién sabe, tal vez me esté marcando "un Vila-Matas" y nada de esto sea cierto o solo tenga verdad a medias o todo sea verdad y mentira a la vez. Les dejo que decidan. Lo que sí les digo es que este post no es un final, no pretende serlo. Claro que yo no pretendía cambiar, y aquí estoy.

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viernes, 19 de septiembre de 2014

The (Miguel de Unamuno) Experience

The (Classic) Experience es una sección de Lector Empedernido -como si yo fuera el único intelectual que reseña clásicos- en la cual haré pequeñas reseñas de las novelas clásicas que vaya leyendo (desgraciadamente, son pocas). Esta sección es aperiódica, es decir, tendréis una entrega siempre que a mi me salga del monóculo.



Niebla, de Miguel de Unamuno

Augusto Pérez es un joven que empieza a vivir cuando ve a una muchacha atravesar la calle en la que él vive y decide seguirla. Sí, literalmente, empieza a vivir cuando la ve: sale de su casa, cierra la puerta, no sabe adónde ir, la ve y la sigue. Y cuando ella llega a su vivienda y la portera lo mira inquisitivamente, piensa que no le queda otra opción que cortejar a esa muchacha, ¿por qué no? Pero la jovencita ya tiene prometido y la cosa se complica. Augusto no piensa rendirse; ahora ha empezado a vivir, Eugenia lo ha hecho vivir en cuanto el lector ha empezado a leer su historia. Y va al casino, habla con su amigo Víctor, se levanta la niebla, se encuentra con Orfeo, repara en Rosario, la niebla espesa. ¿Quién es Augusto?

«(...) ¡Ah, mi azarosa Eugenia! Esta mi vida mansa, rutinaria, humilde, es una oda pindárica tejida con las mil pequeñeces de lo cotidiano. ¡Lo cotidiano! ¡El pan nuestro de cada día dánosle hoy! Dame, Señor, las mil menudencias de cada día. Los hombres no sucumbimos a las grandes penas ni a las grandes alegrías, y es porque esas penas y esas alegrías vienen embozadas en una inmensa niebla de pequeños incidentes. Y la vida es esto, la niebla. La vida es una nebulosa. Ahora surge de ella Eugenia. ¿Y quién es Eugenia? ¡Ah!, caigo en la cuenta de que hace tiempo la andaba buscando. Y mientras yo la buscaba, ella me ha salido al paso. ¿No es esto acaso encontrar algo? Cuando uno descubre una aparición que buscaba, ¿no es que la aparición, compadecida de su busca, se le viene al encuentro? ¿No salió la américa a buscar a Colón? ¿No ha venido Eugenia a buscarme a mí? ¡Eugenia! ¡Eugenia! ¡Eugenia!»

Me daba miedo acercarme a Niebla después de todo lo que había oído sobre ella y de la equivocada idea que tenía de Unamuno por culpa del instituto y de los fragmentos, tan mal elegidos, que había de sus obras en mis libros de texto. Esta idea, pero, se fue diluyendo de mi cabeza sin yo darme cuenta, y no fue hasta que me crucé con Abel Sánchez que me percaté de ello. ¿Y si Unamuno no era un autor tan difícil como me habían hecho creer? ¿Y si... yo había crecido como lector y estaba listo para disfrutarlo? A veces no hay libros pesados, sino lectores ligeros. En algún momento, no sé cuando, dejó de ser pesado o yo dejé de ser ligero. Y al toparme con Niebla di gracias por haberme encontrado primero con Pirandello, por tener experiencia, por saber gracias a él lo que me tengo que esperar ante la palabra metaliteratura. Si bien el propio Unamuno afirma que no conocía ni a Pirandello ni a su obra hasta que empezó a leer en la crítica italiana su nombre junto al suyo propio, los paralelismos entre uno y otro, en su modo de pensar, son claros, y el mismo don Miguel afirmaba esto (tal lo dice él así en el artículo Pirandello y yo, presente en esta edición de Cátedra).

Unamuno juega en Niebla con la identidad y la existencia igual que Pirandello jugó con ellas (más o menos, me estoy adentrando en un terreno que, sinceramente, no conozco demasiado) en El difunto Matías Pascal, pero juega con ellas del mismo modo que luego Pirandello hizo en Seis personajes en busca de autor: a través de la creación literaria. ¿Quién es Augusto? ¿Qué es su vida? ¿Qué es su existencia? Es lo cotidiano, es niebla. Y lo mejor es cómo Unamuno nos transmite esta sensación: primero, el prologuista es Víctor Goti, el mejor amigo de Augusto Pérez; luego, encontramos relatos ajenos a los personajes y, aparentemente, a la trama principal, que pueblan la novela intercalándose con los affaires de Augusto, así como Cervantes hacía en su Quijote; la teorización sobre el término nivola que encontramos esparcida por aquí y por allá a lo largo del libro; y, finalmente, el desenlace mismo de la obra. ¿A qué juega Unamuno?, nos preguntamos; y solo hay una respuesta, o tres, o una triple respuesta: don Miguel juega a escribir sobre escribir, a escribir sobre leer, a escribir sobre existir.

unamuno2Así pues, Unamuno se vale del juego metaliterario para expresar la angustia existencial y, a su vez, utiliza el "romance" entre Eugenia y Augusto y toda la reflexión que este conlleva sobre el amor como correlato para reflejar la dicotomía, o tal vez dualidad, entre la realidad y la ficción. Todo ello lo consigue el escritor bilbaíno a través de una narración escondida entre largos diálogos y profundos monólogos, consiguiendo, gracias a ello, un ritmo fingidamente ágil, ya que el lector tiene que tener los ojos bien abiertos y leer pausadamente para lograr entender bien la obra —o al menos intentarlo, no se trata de una novela sencilla, aún dudo haberla entendido claramente y dudo más lo que os estoy contando— y conseguir captar los mecanismos de los que se vale don Miguel para elaborar este juego literario en el que, como reza la contraportada, «lo único real es el propio acto de lectura».

¿Qué podría decir entonces de los personajes si son solo entes de ficción? Poca cosa o todo. Unamuno deja bien claro que se tratan de ficciones, de personajes sujetos a su poder y a su pluma creadora, sin embargo, nos encontramos con personajes llenos de profundidad, de angustias y preocupaciones, llenos de vida; nos encontramos, en definitiva, con personajes reales a pesar de su claro carácter ficticio; nos damos, pues, de bruces con la total ambivalencia entre la realidad y la ficción, ¿y es que hay algo más real que las dudas sobre la propia existencia?

(...) lo más liberador del arte es que le hace a uno dudar de que exista. Y pienso que tenía razón. Y que el hombre que nunca haya dudado de su propia existencia sustancial, de que sea algo más que una ficción, una sombra, un sueño, o el sueño de una sombra, que dijo Píndaro, no está liberado.
"Una entrevista con Augusto Pérez", Unamuno (Salamanca, octubre 1915).

Aunque no me queda nada más que decir, me cuesta ponerle punto y final a esta reseña, o más bien a este intento de reseña, tan confusa, tan rebuscada, tal larga y tan, tal vez, pedante. Parece que he dicho mucho sin decir nada, o quizás no he dicho nada a pesar de decir mucho. Qué más da, eso no importa, pues lo que importa es la existencia, es la identidad, es escapar de la niebla de la vida. ¿Pero es posible? Leed Niebla.

9,00€ * 304 págs. * Cátedra (Letras Hispánicas)

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domingo, 14 de septiembre de 2014

Mirando atrás: verano 2014

mirando_atrasMirando atrás se trata de una sección resumen sobre todo lo que se ha cocido en el blog durante el último mes; aunque, según lo vago que haya estado yo y lo mucho o poco que hayáis comentado, también se recogerán las entradas de los últimos meses. Esta sección recoge tanto reseñas de LIJ como de clásicos o manga, además de los off-topics o artículos que os puedan resultar interesantes. Las ★ marcan las entradas o los libros más relevantes.



Sé que estáis esperando una reflexión sobre el paso del tiempo, o al menos una reflexión sobre el paso del tiempo durante este verano. No os decepcionaré, pero tampoco diré nada que no se haya dicho nada. El tiempo pasa, las hojas caen y la lluvia arrecia hasta que el cielo vuelve a despejarse y los árboles vuelven a llenarse de hojas. Después hace calor hasta que vuelven a caer las hojas y vuelve a llover. Son unos meses aparentemente vacíos entre el calor, las siestas y las horas muertas, pero a veces pasan cosas, igual que en otras ocasiones, nada. La única verdad es el calor, ¡y apenas ha hecho este verano! Qué cosas. C'est la vie, dirían los franceses; yo me hago unas palomitas y me pongo una película.


........................................................RESEÑAS.........................................................

Literatura juvenil

-LIVE (PLAY #3 - Final), de Javier Ruescas ★


The (Classic) Experience

-Antonio y Cleopatra, de William Shakespeare ★
-Eduardo II, de Christopher Marlowe.
-Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello ★
-Los bandidos, de Schiller.
-Orgullo y prejuicio, de Jane Austen ★

 eduardo!!  LIVE-ALTA_p    seis_personajes_en_busca_de_autor
 
.................................................OTRAS SECCIONES..............................................

In My Mailbox
-IMM (42): En el exilio también pueden comprarse libros
-IMM (43): Lo bueno, breve, dos veces bueno


..................................................LIBROS LEÍDOS..................................................

-LIVE (PLAY #3 - Final), de Javier Ruescas ★
-Orgullo y prejuicio, de Jane Austen ★
-Abel Sánchez, de Miguel de Unamuno ★
-Kids on the Slope #6, de Yuki Kodama ★
-Kids on the Slope #7, de Yuki Kodama ★
-Dangerous Dream, de Kami Garcia y Margaret Stohl.
-Lolito, de Ben Brooks ★
-Dangerous Creatures, de Kami Garcia y Margaret Stohl.
-A dos centímetros de ti, de Elizabeth Eulberg.
-Anna Karénina, de Lev Tolstoi ★
-Crepúsculo, de Stephenie Meyer (#RLTuailait).
-Nieve en verano, de Haruka Kawachi.
-Tormento, de Benito Pérez Galdós ★
-Landline, de Rainbow Rowell.
-San Manuel Bueno, mártir, de Miguel de Unamuno ★
-Niebla, de Miguel de Unamuno ★
-Marianela, de Benito Pérez Galdós ★

tormento_galdós  landline  san_manuel_bueno_mártir

......................................................ANUNCIOS......................................................

» Este verano el blog cumplío ¡cinco años! Escribí un post excesivamente sentimentaloide para conmemorar la celebración del lustro, lo podéis leer aquí.

» Este verano, también, me sentí con ganas de alzar la voz y expresar mi parecer sobre el verdadero culpable de que se publiquen los libros que se publican: ¿las editoriales o nosotros?

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Eventos

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¿Des de dónde visitan "Lector Empedernido"?

Imagen de título:

Las fotos originales de las cabeceras han sido buscadas en Wehearit.

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