Tres tristes tigres comen trigo durante tres años
Una vez más, como cada año, os habla el Matt del pasado.
Hace dos años, os dije que al empezar no tenía ninguna intención de que el blog se convirtiera en lo que se ha convertido, y hace un año os expliqué cómo surgió todo y de qué forma evolucionó.


Visto así, este año no tendría nada que explicaros. Podría pasar del tema, programar una simple entrada con una imagen de una tarta de cumpleaños y decir que el blog cumple tres años y, hale, viento fresco. Podría organizar un concurso, pero soy demasiado vago. Ese no es mi estilo. Supongo que soy masoquista, que me gusta escribir entradas kilométricas sin ningún premio al final por las cuales la gente normal no se interesa. Ah, pero así soy yo. Así es mi blog.
Así que esta vez me toca explicaros qué es para mí el blog y qué me ha aportado
Al principio, como bien sabéis, este espacio no era más para mí que una simple vía de entretenimiento, una forma de decir "ey, a mí también me gusta la literatura juvenil" que fuera exclusivamente mía, donde yo fuera el único soberano para así poder dar rienda suelta a mi humilde ego. Y de una afición, pasó a una profesión, una dedicación a la que entregaba la mitad de mi alma, mientras que la otra seguía ocupada con cuestiones escolares. Se convirtió, finalmente, en una vía de escape.
Así que pasaron los años, mi afán como lector creció y acabé leyendo clásicos. Comencé primero con Cumbres borrascosas, pero tal historia de pasiones desproporcionadas, de odio puro y venganza, me dejó tan conmocionado que descansé durante una larga temporada... hasta que cursé literatura universal y degusté a Kafka y a Shakespeare. Y en verano Salinger me perturbó, Austen me cautivó y Rodoreda me emocionó. Más tarde, Camus me entendió, Hesse me apoyó, y ahora mismo Woolf me confunde. Y a todo momento estoy dispuesto a compartir todas estas experiencias con vosotros.

Ya veis, además de mucha gente que ha merecido la pena conocer, este humilde espacio ha conseguido que poco a poco fuera amando la literatura en todas sus formas (o en la mayoría de ellas). Además, es curioso que justo tres años después de ese momento de locura momentánea, producida por puro aburrimiento, en que decidí crear un blog sobre libros, llegue a saber a través de un SMS que estudiaré una carrera estrechamente relacionada con las letras y la literatura. El destino tiene su propio sentido del humor.
Yo, mientras tanto, seguiré investigando en la sección de clásicos de la Fnac, me picarán la curiosidad autores como Henry James y John Dos Passos y pensaré que tal vez no será una idea tan estrambótica el hecho de leer Anna Karenina o Los hermanos Karamázov (aunque se me vaya rápido de la cabeza). Eso sí, la visita a la sección juvenil, tan familiar y sencilla, no me la quitará nadie.
Verdaderamente, tres años pasan en un suspiro.
Entretanto, borremos de un golpe el tic-tac del reloj del tiempo.Las olas, Virgina Woolf







