Reseña: Hermoso final - Crónicas Caster #4
Reseña sin spoilers, ni del libro, ni de la saga (menos la sinopsis, claro, y la primera cita, que están plagadas)
Título original: Beautiful Redemption
Autoras: K. Gracía & M. Stohl
Publicación: ya a la venta
Editorial: Espasa
ISBN: 978-84-670-3716-6
Precio: 16,90 €
Páginas: 368
Edad: + 13
Saga: sí
Película: no
Sitio web: http://hermosascriaturas.com/
http://www.lasagadelasdieciseislunas.com/
Ilustraciones: no tiene
Encuadernación: tapa blanda sin solapas
Punto de vista narrativo: 1 ª persona en pasado
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Sinopsis:
Ethan Wate nunca imaginó que llegaría a conocer a Lena Duchannes, literalmente, la chica de sus sueños.
Cuando por fin Ethan deja atrás los escalofriantes acontecimientos relatados en Hermoso caos, tiene solo un objetivo: volver al lado de Lena y de todos a los que quiere.
Mientras tanto, Lena está haciendo lo imposible para propiciar el regreso de Ethan, aunque eso suponga tener que confiar en sus antiguos enemigos o arriesgar las vidas de aquellos por los que él se sacrificó.
Una vez más, y esta es la definitiva, Ethan y Lena tendrán que reescribir su destino.
Nota: 5/5 (porque soy muy fans)
Reseña: Normalmente, siempre empiezo las reseñas haciendo un resumen de mi propia cosecha sobre el planteamiento de la novela en cuestión, pero con esta me resulta imposible empezar de este modo, y menos después de los hechos que suceden al final de su predecesora, Hermoso caos, y el modo en que empieza esta última entrega. No tengo palabras para decir lo importante que ha sido esta saga para mí. Pocas son las series que consiguen llegarme tantísimo y llegar a formar parte de mi vida (y quien me conoce sabe que no estoy exagerando respecto a esta), por que, durante tres años, tres años que han sido muy movidos, Ethan y Lena han estado ahí, de modo que, aunque lo intentaré, esta reseña no será enteramente objetiva, pues me resulta serlo cuando se trata de esta tetralogía. Pero no será porque no lo haya intentado.
ESTA CITA contiene SPOILERS de entregas anteriores.
Nunca me había planteado nada más allá de toda la cuestión de "morir por el bien del mundo". Cuando estás vivo, no te paras a pensar en cómo vas a pasar tu tiempo una vez que estés muerto. Sólo imaginas que desaparecerás, y el resto ya se irá viendo.
O bien piensas que realmente no te vas a morir. Que vas a ser la primera persona en la historia del universo que no tendrá que morir. Tal vez sea una especie de mentira que nuestro cerebro se cuenta para impedir que nos volvamos locos mientras estamos vivos.
Pero nada es tan sencillo.
Y menos cuando te encuentras donde yo estaba.
Pensándolo bien, nadie es diferente de nadie.
Esta es la clase de cosas que piensa un chico cuando visita su propia tumba.
La narración de García y Stohl no podría ser mejor, tal como ha venido siendo costumbre durante los tres volúmenes anteriores. Su estilo roza la poesía y a veces, en más de una ocasión, he tenido que controlarme para no marcar cada una de las páginas de la novela con un post-it. Además, al contrario de lo que se podría pensar, siendo así, como digo, poética,
Si tuviera que poner alguna falta, diría dos, aunque para mí, en realidad, solo aceptaría como fallo una de ellas: el estilo, como he dicho, es bastante lírico, lo que hace que en ocasiones las autoras suelten oraciones bonitas porque sí; a veces, estas frases encajan a la perfección, otras, te preguntas qué relación tienen con lo dicho; lo último me pasaba constantemente, hasta que decidí dejarme llevar: entregué mi confianza a las autoras y ellas me devolvieron el gesto con creces. La otra falta tiene que ver únicamente con este cuarto y último libro: esta vez nos encontramos con dos narradores; es decir, Ethan y Lena compartirán el peso de la narración (hay tres partes, dos de ellas narradas por Ethan y una por Lena). ¿Cuál es la pega? Que me ha costado ver la diferencia entre ambas voces, hasta el punto de que las poesías de Lena eran casi lo único que los diferenciaba. Aunque, aviso, hace más de un mes que lo leí, por lo que mi memoria puede fallar a este respecto.
Y el ritmo nos lleva a un punto en el que siempre digo menos de lo que me gustaría por miedo a destriparos el libro: el final. ¿Me ha gustado el final? ¿Me ha parecido correcto? Sí y no. ¿Cómo? Me explico: como fan (ya os he dicho que esta reseña, por mucho que lo intentase, no sería totalmente objetiva) me ha encantado. Como crítico, no tanto. ¿La razón? La abundancia de Deus ex machina. Y hasta aquí puedo leer. Estoy seguro, convencidísimo, de que a todos los fans de Las Crónicas Caster el final les satisfará, les hará sufrir y les hará emocionarse, pero también estoy seguro (posaria la mà al foc) de que los in-fans (dígase de aquellos que no les acaba de convencer, o que no les gusta del todo, pero que siguen con la tetralogía con esperanzas de que mejore porque, por mínimo que sea, le tienen afecto –y así luego critican con uso de razón, como debe ser-) crucificarán la saga por un desenlace así. Creo que a lo largo de estos tres años muchos nos hemos dado cuenta de que es una saga que amas o que odias, pues con el final, si eres un adepto de los Casters, lo amarás, y si eres un adversario, lo odiarás.
Pero si solo fueran personajes, no sentiría una emoción tan honda. También han sido las situaciones que han vivido, que, al fin y al cabo, son lo que les ha hecho ser tal como son. Stohl y García manejan todo tipo de temas y emociones, tratan temáticas que no se encuentran con demasiada frecuencia en la literatura juvenil: la pérdida, el paso del tiempo, la desorientación, la esperanza… de alguna manera u otra vemos (o, como mínimo, yo los he visto) todos estos planteamientos a lo largo de la tetralogía, representados y transmitidos a través de diferentes situaciones o de esas-oraciones-bonitas-puestas-porque-sí; pero, sobre todo, as sappy as it sounds, tocan el tema del amor, pero no un amor irrevocable que los protagonistas de las novelas juveniles más folletinescas
¿Y si me pudiera quedar con una frase de toda la saga?
Lena Duchannes, it rhymes with rain.
¿Qué más podría decir, a estas alturas, aparte de que he hecho la reseña, tal vez, menos objetiva y más sentida desde que llevo con el blog? ¿Recomendaría, ahora que por fin ha finalizado en nuestro país –y agradezco muchísimo a Espasa que, a pesar de todas las dificultades que haya podido tener, porque las ventas creo que han sido bajísimas, haya sacado fuerzas de flaqueza y haya publicado todas las entregas-, Hermosas criaturas, Las Crónicas Caster o, como queráis llamarla, La saga de las Dieciséis Lunas? Diablos, sí. Mil veces sí. Kami García y Margaret Stohl han creado todo un universo consistente y original para nosotros solitos, un universo que no obstante resulta creíble, que podría existir. Si la abandonasteis, dadle una oportunidad de nuevo, sed conscientes que el primer libro puede ser lento y no dejéis de lado la saga hasta terminar, como mínimo con el segundo libro. Dejad que los Duchannes, los Ravenwood, los Wate, Gatlin entero, os atrapen, porque ya nunca querréis volver a salir de ese maldito pueblo del sur de los Estados Unidos. Yo volveré siempre de vacaciones.
No había sorpresas en el condado de Gatlin. La verdad, éramos un auténtico epicentro en mitad de la nada.
Al menos, eso pensaba yo mientras cerraba mi baqueteada copia de Matadero 5, desconectaba el iPod y apagaba la luz en aquella última noche de verano.
Pensándolo bien, no podía haber estado más equivocado.
Había una maldición.
Había una chica.
Y, al final, una tumba.
No lo vi venir de ninguna de las maneras.





