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jueves, 30 de agosto de 2012

Reseña Otaku: Sailor Moon #1

Título: Pretty Guardian Sailor Moon #1
Autora: Naoko Takeuchi
Serie:
Color: B/N (algunas págs. a color)
Género: Shojo
Precio: 8 €
Sinopsis:

¡SE ACABÓ LA ESPERA! ¡YA ESTÁ AQUÍ EL SHOJO MÁS ESPERADO!

Sailor Moon es un auténtico clásico moderno del manga: la serie que revolucionó el género de las magical girls, protagonizada por un grupo de chicas que luchan por el amor y la justicia con trajes de marinero. ¡Redescubre uno de los mejores mangas de la historia del shojo!

Nota: 3,9/5

Reseña: Usagi Tsukino es una chica de catorce años bastante patosa y que, no sé como, ha conseguido llegar al instituto. Entre sus aficiones destaca dormir y jugar a las máquinas de los recreativos, lo que explica que llegue siempre tarde a clase y que suspenda once de cada diez exámenes. Hasta aquí, nada fuera de lo normal, excepto su inexistente inteligencia y su más que asombrosa bobaliconía. No obstante, un día se encuentra con una gata negra que posee una extraña calva en forma de luna en la frente... raro, ¿verdad? Pues esa gata habla. Y le dice que es una de las guardianas de la Princesa de la Luna y que debe encontrar el Cristal de Plata para poder salvarla de la organización malvada Dark Kingdom, pero antes deberá, Usagi deberá encontrar y despertar a las demás guardianas y descubrir qué oculta el misterioso Tuxedo Mask...
¡En nombre del amor y la justicia, Sailor Moon os castigará!


Os aseguro que cuando Norma Editorial anunció, por fin, que ellos tenían la licencia para publicar de nuevo todos los mangas de Sailor Moon en España el pasado Salón del Manga de Barcelona (aunque en el momento en que lo hizo, ya estaba cantado que iba a ser ella), la ovación que se propagó por toda la sala de prensa no fue precisamente silenciosa. Y es que, ¡es Sailor Moon! Un clásico del shojo y, si no ando equivocado, el manga que dio pie a todas las magical girls que ahora conocemos. ¿Quién no ha visto Sailor Moon, aunque sea una mísera vez, por la tele cuando era pequeño? Exacto. ¿Y qué podría decir yo después de haber vuelto a revivir el principio de esta serie? Pues, guau, ¿Usagi (o Bunny) era tan rematadamente tonta? Jo, es que hasta me ha sorprendido.

A parte de eso, nos encontramos con un argumento sencillo, entretenido y básico: Usagi tiene que encontrar y despertar a las demás guardianas al mismo tiempo que busca el Cristal de Plata, una piedra preciosa de inmenso poder, y mientras se enfrenta contra Dark Kingdom, los malvados que intentan hacerse con la misma piedra pero para dominar el mundo que conocemos y sumirlo en el más absoluto caos y en la más profunda oscuridad.
El ritmo, al menos en este primer tomo, me ha parecido bastante rápido, más de lo que recordaba en el anime (claro que los animes siempre están recargados hasta el infinito de capítulos de relleno), cosa que, en parte, estaba muy bien, porque te hacía pasar página tras página sin darte cuenta, de forma que el tomo se hace muy entretenido y ligero; pero por otra, me daba la sensación de que la historia iba a una velocidad excesiva (ojo, que ya sé que hay más sagas, que no todo es encontrar el Cristal de Plata).

El dibujo es uno de los puntos más característicos de toda la obra: ojos brillantes como puños, pestañas espesas y alargadas y cuerpos esbeltos y delgados que soportan, sobre un fino cuello, un enorme cabezón; shojo en estado puro. Siempre he dicho que este tipo de dibujo representa todo lo que odio, pero... pero en Sailor Moon se lo perdono. Además, sin este tipo de dibujo, ¿qué gracia tendría este manga? Aparte de por su argumento y por marcar un antes y un después en el manga y en el anime.

Sobre los personajes, poco podría decir. Usagi, como la conoceréis a partir de ahora, o Bunny, para aquellos que vieron el anime, es tonta como ella sola, hasta tal punto que u os la tomáis a broma o la odiáis con todo vuestro corazón (tenemos que tener en cuenta que la pobre no da más de sí). Amy es mi preferida, lista y con sentido común, y junto a Rei, una chica de armas tomar, el grupo de guardianas adquirirá más dinamismo.

En definitiva, ¿recomiendo Sailor Moon? Pues, de momento,, y más si ya habíais visto el anime o si sois unos/as fanáticos/as del shojo. Además, poco sé de manga clásico, pero creo que este debería estar en la estantería de todo lector de manga, así como Dragon Ball. En cambio, si las magical girls no os han gustado nunca, alejaos de él tan deprisa como lo veáis... o no, quién sabe, tal vez os llegue a gustar.


PD: Alguien debería decir a estas chicas, o al menos a Tuxedo Mask, que un condenado antifaz no oculta la identidad de la persona que lo lleva. Bueno, a lo mejor sí y no lo sé porque nunca he llevado uno...

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martes, 28 de agosto de 2012

Reseña: Finnikin de la Roca - Crónicas de Lumatere #1

Título: Finnikin de la Roca
Título original: Finnikin of the Rock
Autora: Melina Marchetta
Año de publicación: 2012
Editorial: Molino
ISBN: 9788427201866
Precio: 18 €
Páginas: 473
Edad: + 14
Saga: Crónicas de Lumatere
Película: no (?)
Sitio web: no
Ilustraciones: no tiene
Encuadernación: tapa blanda con solapas
Punto de vista narrativo: 3ª persona en pasado

Sinopsis:

Finnikin de la Roca y su guardián, Sir Topher, llevaban diez años sin pisar su querido hogar, Lumatere. No habían ido desde los días oscuros en que asesinaron a la familia real y el reino cayó bajo una terrible maldición. Pero entonces le dicen a Finnikin que se reúna con Evanjalin, una joven que afirma algo increíble: el heredero al trono de Lumatere, el príncipe Balthazar, está vivo. Evanjalin está convencida a volver a casa y es la única que puede llevarles hasta el heredero. Pero Evanjalin noes lo que parece. Y la verdad no sólo pondrá a prueba la fe de Finnikin en ella... sino en sí mismo. Una espectacular saga de fantasía épica repleta de magia ancestral, intrigas políticas y romance que robará el aliento a los lectores. Una narración adictiva, ágil y cuidada sin abusar de las habituales descripciones que suelen acompañar a esta clase de relatos fantásticos. Tanto chicos como chicas se verán terriblemente atraídos por la evolución de su protagonista, Finnikin.

Nota: 3/5

Reseña: Lumatere es uno de los ocho reinos en que se divide la vasta nación de Skuldenore. Hay tres de características que definen este pequeño reino: se sitúa en la mitad norte de la nación, es una de las potencias más importantes de comercio fluvial entre los distintos reinos y está maldito. Durante los días oscuros, la familia real fue asesinada y la aterrorizada población de Lumatere culpó de tal atrocidad a la persona menos indicada... que no dudó en lanzar una maldición sobre el reino y en exclamar entre las llamas de la hoguera en la que era quemada una profecía que lograría salvarlo: encontrar al heredero, el príncipe Balthazar, que desapareció y no fue encontrado entre los cadáveres de toda la familia.
La mitad de la población quedó atrapada entre los muros que rodeaban Lumatere, y la otra consiguió escapar del maleficio y de los invasores... y a pesar de ello, no corrieron mucha más suerte que los malditos, pues los exiliados no fueron aceptados en ningún reino vecino... Así que, desde hace diez años, los lumateranos vagan por todo Skuldenore buscando un lugar donde vivir en paz.
Desde los días oscuros, Sir Topher, el primer caballero del rey, y Finnikin de la Roca, el hijo del capitán de la Guardia Real, viajan por toda la nación, de corte en corte, para negociar con los soberanos de los otros reinos para conseguir un pedazo de tierra en el que puedan vivir los lumateranos... hasta que les llega una valiosa información: al parecer, una novicia del Monasterio de Lagrami asegura encontrarse en sueños con el príncipe Balthazar, la única esperanza para librar a Lumatere de su maldición, y además... que sigue vivo.

El corazón le estallaba de orgullo en el pecho cada vez que era testigo de la importancia de su padre. A veces, en mitad de la noche, cuando estaba de guardia, Trevanion le sacaba de la cama y se sentaba en el torreón para contemplar el mundo que se extendía debajo de ellos. Lady Beatriss a menudo les acompañaba, temblando por la brisa nocturna, hasta que Trevanion los abrazaba a los dos a la vez para ayudarles a mantenerse en calor.
-Pues entonces, a partir de ahora te exigiré que me hables en lumaterano cuando estemos a solas -le dijo Evanjalin, interrumpiendo sus pensamientos.
-¿Ah, sí? -le respondió él con voz burlona-. ¿Y por qué?
-Porque sin nuestra lengua estaremos perdidos. ¿Quiénes somos sin nuestras palabras?
-La escoria de la tierra -contestó Finnikin lleno de amargura-. En algunos reinos les han arrebatado todas las huellas de Lumatere a los exiliados. Ahora estamos en "su" lengua o ninguna. Es el castigo que debemos sufrir por el patético rumbo que han tomado nuestras vidas.
-Por eso los hombres dejan de hablar -comentó ella en voz baja.

Si poseyera la butaca de la letra F de la RAE y me pidieran que definiera Finnikin de la Roca, lo haría con tres adjetivos: inoportuno, perfecto y decepcionante. Y ahora viene cuando os explico este galimatías: fue inoportuno porque en aquellos momentos lo que quería era leer un montón de libros y aprovechar el tiempo y Finnikin me ocupó demasiado tiempo y se me hizo lento; fue perfecto porque no le encontré absolutamente ningún inconveniente a la novela, simplemente el hecho de que no acababa de gustarme, que eran mis gustos -o eso creo- lo que me impedía disfrutar al cien por cien de esta novela; y fue decepcionante porque no había encontrado absolutamente ninguna crítica negativa o normalita de este libro: en todas ellas decían que era sencillamente genial e increíble, y, obviamente, mis expectativas se situaron a la altura de dichas críticas.
Hay tres razones, según mi parecer, por las que una novela no llega a convencerte o a gustarte: en primer lugar, porque es condenadamente mala en todos los aspectos; en segundo, porque su argumento no te cala por cuestiones personales de gusto; y, en tercer y último lugar, porque no es lo que te esperabas y llega en el momento inoportuno. Mi experiencia con Finnikin sería, como ya he explicado, principalmente la última y, tal vez, un poco de la segunda.
En fin, vayamos a lo que realmente nos interesa y a lo que quiero dejar bien claro: ¿Finnikin de la Roca es un mal libro que debáis esquivar en las librerías y evitar que ocupe un lugar en vuestras estanterías? No, lo que pasa es que A MÍ, por motivos que se escapan a toda objetividad -es decir, por puro gusto y por la providencia divina, que me hizo leer este libro en una época poco apropiada- , no me ha satisfecho como pensé que lo haría.

Para empezar, la narración de Melina Marchetta no podría ser más perfecta. En serio, esta mujer escribe que da gusto, de una manera totalmente trabajada, para nada sencilla ni simple, pero tampoco compleja y densa, de esa que tienes que fruncir el entrecejo para lograr entenderlo todo, para nada; simplemente, parece que la autora tuvo especial cuidado en colocar cada palabra en su sitio, de tal modo que parece que realmente estemos leyendo el manuscrito de las Crónicas de Lumatere custodiado por un bibliotecario de espesa barba blanca. Las descripciones guardan esa misma perfección, pero en algunas ocasiones, he de reconocer, llegaron a hacérseme pesadas. El ritmo es el adecuado para la historia, pero lento para, repito, lo que buscaba en ese momento: sabía a ciencia cierta que se trataría de una novela de fantasía épica, lo que no sabía es que me tendría atado durante tanto tiempo y que me costaría avanzar por un argumento que no acababa de llamar mi atención.

Los personajes, por otro lado, son uno de los puntos fuertes de la novela, sin lugar a dudas: cada uno tiene su personalidad bien marcada, definida y profunda, pero de nuevo nos encontramos con el problema de los gustos, y es que esas personalidades no me han gustado -alguna de ellas- personalmente.
Empecemos por Finnikin: un joven de aproximadamente dieciocho años fuerte y que lucha porque su pueblo encuentre un lugar donde vivir al fin en paz y viaja para encontrar a su gran amigo de la infancia, el príncipe Balthazar. Hasta aquí, bien, pero cuando su orgullo empieza a relucir y de éste sale su complejo de machito, pues ya no tanto. Ah, y es cabezón como él solo.
Luego tenemos a Evanjalin, nuestra querida novicia, un personaje que da mucho de sí a pesar de su voto de silencio y de su aparente fragilidad. Ella, en cambio, me ha gustado mucho más que Finnikin, pues lo ponía en su lugar cada vez que yo deseaba abofetearle.
Froi también me ha gustado mucho por razones que no puedo decir, pues son cosas que suceden al final de la novela y no supondrían otra cosa para vosotros que un pequeño spoiler.

Entonces, si no me ha gustado del todo por motivos personales, ¿por qué le doy un 3/5? Porque, como he dicho repetidas veces, objetivamente la novela no tiene fallo alguno: tiene un argumento sólido -que por mi gusto no me ha acabado de convencer-, una prosa maravillosa y unos personajes profundos... pero a mí se me ha hecho pesada y en algunos momentos hasta me ha aburrido. ¿Y la apruebo con más de medio punto solo por ello? No, lo hago porque ha conseguido sorprenderme: no me esperaba para nada tal desenlace, y además, no es uno de esos finales pillados por los pelos, sino que una vez explicado tiene un sentido sólido.

Así pues, Finnikin de la Roca se trata de un libro bien construido, bien escrito y bien trabajado que, estoy seguro, hará las delicias de los más amantes de la fantasía épica y de aquellos que estén dispuestos a entretenerse unos cuántos días con él. Cuenta con personajes fuertes de profunda personalidad y con un universo asentado sobre unos fuertes pilares de manera que resulta realmente verosímil. Sin embargo, a mí no me ha gustado, y si lo he aprobado ha sido por todas las cualidades que he citado. Eso sí, aunque a mí no me haya encandilado como lo ha hecho a muchos, le daré una oportunidad a su segunda parte Froi del Exilio, más por el personaje en que parece centrarse, reconozco, que por otro motivo.
De modo que, si estáis dispuestos a descubrir los misterios que oculta la maldición de Lumatere y a sumergiros en una lucha por la búsqueda de un pueblo para un reino sin hogar, no dudéis en entregaros a Finnikin de la Roca.

La autora: Melina Marchetta

MELINA MARCHETTA arrasó en los premios literarios de ficción juvenil con su primera novela, Buscando a Alibrandi. A partir de entonces compaginó su faceta como profesora de inglés e Historia en Secundaria con la escritura. Ha publicado Saving Francesca y On the Jellicoe Road. Ahora acaba de dar a conocer Froi del Exilio, la segunda parte de las Crónicas de Lumatere, de próxima aparición en Editorial Molino. Sus libros se han publicado en más de catorce países y han sido traducidos a once idiomas.
Actualmente Melina vive en Sydney, donde se dedica en exclusiva a la escritura.

[Agradecimientos a Molino]

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viernes, 17 de agosto de 2012

Vago empedernido

Mientras estudiaba para la Selectividad, mi mente se concentraba mayormente en intentar memorizar la filosofía de Descartes, un cuadro de Monet y el Plan General Contable; aún así, una pequeña parte de mi cerebro se dedicaba a fantasear en aquello que haría durante las tan ansiadas vacaciones de verano: leer, escribir, bloguear, salvar Hyrule por enésima vez y, siendo totalmente sinceros, dormir.


Y cuando acabé con los malditos exámenes, no tardé demasiado en cumplir mis planes. Así que leí, escribí y blogueé mientras salvaba Hyrule (y por la noche dormía). Y yo, dominado por el afán de aprovechar el tiempo y de hacer todo aquéllo que no pude realizar durante el curso, me olvidé de lo más importante de las vacaciones, en lo que realmente consisten, y descubrí por qué no las estaba disfrutando tanto como pensaba que lo haría... Me olvidé de perder el tiempo. Olvidé de disfrutar de esa sensación... de notar como el tiempo se escurre entre las manos de uno como la fina arena del desierto. Me concentré en aprovechar cada grano que se escurría por el fino cuello del reloj en lugar de pensar que, durante estos meses, podía permitirme el lujo de desperdiciarlos, algo que no sentía desde hacía dos años.

Y por eso he estado una semana entera sin pronunciarme por aquí, cosa que me dolía en el alma. Ahora aprovecho para decir que tal vez esté una semana más en silencio... pero en un silencio aparente, pues intentaré (atención, intentaré, que no prometo) escribir muchas entradas, ya que tengo demasiados clásicos, algún cómic y un par de libros juveniles pendientes de reseñar, y programarlas a lo largo de las siguientes semanas, para así poder disfrutar también del tiempo libre.
Así que sí, básicamente, lo que vengo a decir es que me tomaré unos días de total descanso, al menos avisándolo, pero también quiero dejaros claro que no pienso abandonar el blog, sino todo lo contrario: si me tomo esta semana sabática es precisamente para estar después a tope con el blog.

A vaguear, que todos nos lo merecemos.

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jueves, 9 de agosto de 2012

Los rostros vetustos no inspiran a los jóvenes

El otro día, haciendo el perezoso por FB, como cualquier joven de dieciocho años que se precie, me encontré con la foto que podéis ver a la derecha: Michael Phelps celebrando su "oro". Aparte de lo cómica que puede resultar para aquéllos familiarizados con la famosísima franquicia de Nintendo (entre los que me incluyo), la imagen me hizo reflexionar poco a poco sobre un tema que siempre ronda mi cabeza: por qué los autores clásicos, los que llegan a envejecer, siempre se nos muestran en los libros de texto con sus rostros más agrietados y sus cabelleras en el súmmum de la blancura.

Sé lo que estáis pensando: qué capacidad, casi fantasiosa, tiene Matt para relacionar a Mr. Phelps exhibiendo un cartucho de Pokémon Edición Oro para Gameboy Color con la vejez de los escritores muertos. Sí, soy asombroso; pero todo tiene una explicación lógica y racional. O no.

El caso es que tenemos a los atletas Olímpicos, con su aspecto joven y en la flor de la vida, admirados por cientos de adolescentes que practican sus mismas disciplinas y que ansían ser tan sobresalientes como ellos. Entonces, eso me llevó a pensar en algo que nos dijo una vez en clase la profesora de CMC hace más de un año; estábamos dando el tema de la evolución, que recordaba perfectamente de 4º de la ESO, y una foto de Charles Darwin decoraba el margen de la página del libro. Entonces, la profesora dijo: "Aquí tenemos a Charles Darwin, con su barba y en los últimos años de su vida. La verdad es que no sé por qué ponen siempre una foto suya de viejo, en sus días también fue joven, y casi todos sus estudios y anotaciones, incluso su viaje en el Beagle que le llevó a escribir El origen de las especies, los realizó antes de los treinta años". Y parecerá un poco tonto, pero hasta entonces no me di cuenta de semejante verdad, fue casi como una revelación: no hay filósofo, científico ni escritor, a no ser que muriera joven, que aparezca en los libros de texto en sus años mozos. De este modo, la sabiduría, el conocimiento y el talento se enlazan con la madurez e incluso con la vejez. ¿Y qué clase de ejemplo es ese para los jóvenes? Entonces es normal que puedan llegar a ver la filosofía, la ciencia y la literatura como algo aburrido, algo característico y único de los adultos, algo completamente ajeno a la juventud, cuando en realidad esas ansias de conocimiento y de crear arte provienen de un fervor y una pasión juveniles.


Pero Charles Darwin no es el único ejemplo que se puede poner. Sin ir demasiado lejos en el tiempo, tenemos al escritor norteamericano Ernest Hemingway. ¿Tenéis idea de todo lo que llegó a hacer Mr. Hemingway cuando era joven, antes de los treinta años e incluso antes de los veinte? A los dieciocho años participó en la Primera Guerra Mundial y durante la convalecencia de enamoró de una enfermera norteamericana que prefirió quedarse con un oficial italiano. Después, se fue de corresponsal a Grecia, París y al Próximo Oriente. A partir de 1936, batalló junto al bando Republicano en la Guerra Civil Española. Años más tarde, incluso participó en el desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial y fue uno de los primeros soldados en entrar en el París liberado. Vale, aquí ya tenía cuarenta y cinco años, pero sigue siendo un gran mérito, ¿no? Y sin embargo, siempre -o al menos yo- lo vemos con su jersey de cuello alto y su espesa barba canosa en lugar de con su uniforme militar a los diecinueve años.


Pero no todo es tan "injusto" respecto a las experiencias personales. ¿Conocéis a Arthur Rimbaud? Fue un poeta francés perteneciente al posromanticismo y de la vida del cuál se podría hacer un culebrón digno de la sobremesa de cualquier cadena de televisión. Se fugó varias veces de casa entre los catorce y los dieciséis años, y a los diecisiete se escapó definitivamente y marchó de París. Mantuvo una tórrida y tormentosa relación amorosa con el poeta Paul Verlaine y escribió sus mejores poemas con una botella de vino a la derecha y con hachís a la izquierda. Después de que su desequilibrado amante le disparara en la muñeca, le dejó y marchó a su granja familiar. A los veintiún años dejó la literatura definitivamente y vagabundeó por todo el mundo hasta los treinta y siete años, cuando murió. A él, sin embargo, siempre le he visto en el mismo retrato a los diecisiete años... ¿la razón? Dos: que murió joven y que pocos retratos más se conservan, por no decir ninguno.

Pero dejémonos de experiencias personales, ya que la juventud no tiene solo que relacionarse con una vida aventurera como la de Hemingway o con relaciones destructivas como la de Rimbaud. La juventud también es de espíritu, y eso lo refleja muy bien Hermann Hesse en sus obras, especialmente o al menos en las tres que he leído y (dicho sea de paso) recomiendo: Demian, Siddhartha y Bajo las ruedas. Sobre todo en la primera, que trata esencialmente sobre el paso de la infancia a la madurez. Sin embargo, Hesse no iba a ser una excepción y, en contra del espíritu rebelde juvenil que retransmiten estas tres novelas, siempre lo vemos con su rostro envejecido. Y no por falta de fotografías.


Por último, otro caso ya más particular que me produce sentimientos encontrados y que pongo porque, simplemente, soy un gran admirador de ella: Mercè Rodoreda (me apuesto 200 libras esterlinas a que más de uno pensaba que me iba a referir a Jane Austen). La escritora catalana escribió muchos cuentos y unos cuantos libros, la mayoría de los cuales tienen como protagonista a una chica joven. Sin embargo, en dichos cuentos y novelas la temática predominante es la angustia del paso del tiempo. Lo que me replantea una conflictividad de sentimientos: ¿cómo se debería mostrar a esta escritora? ¿Como la chica joven y guapa que fue o como la señora encantadora que todos los estudiantes catalanes conocemos? Personalmente, creo que debería verse como la primera, siguiendo el argumento que me ha llevado a escribir este artículo.


En definitiva, como creo que ha quedado claro a lo largo de toda la entrada, pienso que todos estos personajes, tanto literarios, como pintores, como científicos o filósofos, deberían ser representados con fotos o retratos de su juventud, si es que los hay (o con ambos, de jóvenes y de adultos envejecidos -pues a todos nos espera el mismo destino-), para poder servir de modelo a los jóvenes. Puede que sus mejores obras pertenezcan a sus épocas de madurez, pues, como todos sabemos, uno no consigue la excelencia a una corta edad, pero sí es cuando empieza a recorrer el camino que le llevará a la maestría o bien el que le acercará a ella. Mostrados como ancianos, solo se consigue que veamos a estos personajes y los logros que consiguieron como algo lejano que nunca podríamos conseguir nosotros porque no nos vemos identificados con esos rostros envejecidos, maduros y llenos de sabiduría. Somos jóvenes inexpertos, ignorantes de la vida e ingenuos, con sueños y aspiraciones, tal como ellos fueron una vez. Y eso es lo que no se nos enseña.

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domingo, 5 de agosto de 2012

Reseña: Extrañas apariencias

LA RESEÑA CONTIENE SPOILERS DE ENTREGAS ANTERIORES HASTA SU MITAD

Título: Extrañas apariencias
Título original: Passing Strange
Autor: Daniel Waters
Año de publicación: 2011
Editorial: Molino
ISBN: 9788427200883
Precio: 16 €
Páginas: 425
Edad: + 14
Saga: Trilogía Generación Dead
Película: no (?)
Sitio web: http://www.supuestamentedead.com
Ilustraciones: no tiene
Encuadernación: tapa blanda con solapas
Punto de vista narrativo: 1ª/3ª persona en pasado

Sinopsis:
Aunque mis amigos creen que soy una chica increíblemente valiente por todas las cosas extrañas que hago, en realidad es todo fachada. Soy una de las personas más cobardes que han pisado la faz de la tierra; sin duda, la más cobarde que la ha pisado dos veces. Para las cosas importantes no soy más que una niñita asustada. La policía cree estar allí, rodeando a mis amigos (o algo peor) y, ¿Qué haría yo? Esconderme, ocultarme entre los arbustos para que no me vieran. Siempre escondida, así es la señorita Karen DeSonne.

Nota: 4,5/5

Reseña: Karen DeSonne está muerta. Es una zombi. Una discapacitada vital. Una persona con Distinto Factor Biótico. Murió y regresó de la muerte. Así, sin más, como muchos adolescentes que murieron en los últimos años.
Obviamente, tantos muertos vivientes no pasan desapercibidos ante la sociedad, ni ante los medios, ni mucho menos ante las familias de los jóvenes que "resucitan" a lo Lázaro. Y la sociedad -¡oh, sorpresa!- siente miedo ante ellos. Ante lo diferente. Ante lo inexplicable. Tal como lo demuestra el reverendo Mathers y su grupo anti-zombi, dispuesto a sembrar el odio -totalmente explicable y racional, por supuesto- hacia los discapacitados vitales. ¿La última genialidad extra-oficial de este grupo de intolerantes? Elaborar el falso asesinato de Guttridge, el abogado de Pete Martinsburg -quien mató a Adam Layman y lo convirtió en una persona con DFB-, y de su familia provocado por "zombis" -o, lo que es lo mismo en este caso, personas con factor biótico tradicional con caretas de zombis.
Karen, después de huir del tiroteo producido delante de la iglesia de Oakvale por un acto de protesta zombi, no está dispuesta a morir por segunda vez. Sabe que el asesinato de Guttridge fue una farsa. Y sabe que aquél presunto zombi que cojea en la grabación y que se hace pasar por Takayuki no es otro que Pete Martinsburg. Así que Karen, con unos movimientos fluidos y una belleza que envidiarían cualquier persona viva, pretende desenmascarar a Pete y salvar a los suyos para así ayudar a la causa zombi y al mismísimo Tommy Williams, aunque tenga que ocultar sus intenciones a Phoebe y a Adam.
Además, Karen ya no está dispuesta a perder el amor que ya perdió una vez.

Una de las peores cosas de suicidarse y volver a la vida es ver cómo todos los que te rodean asumen la responsabilidad de tu acto de egoísmo: "Si hubiera dicho tal, si hubiera hecho cual...". Al final, la responsable ni siquiera era yo, ¿cómo iban a serlo ellos? Es decir, está claro que sufría algún tipo de enfermedad, que era inestable. ¿Cómo iban a saberlo ellos?
Creo que por eso me evita mi madre, por la culpa. Hace que la gente se enfade y se vuelva fría. Esa parte es culpa mía.

FIN DE LOS SPOILERS

Daniel Waters lo vuelve a conseguir, y esta vez con más fuerza que en las dos novelas predecesoras a Extrañas apariencias. No es ningún secreto que tanto Generación dead como Beso de vida se encuentran entre mis novelas preferidas de literatura juvenil y ocupan un lugar más que predilecto en mi estantería -entre la trilogía de Los lobos de Mercy Falls y Los Juegos del Hambre-. Ahora bien, una vez finalizada la trilogía de Daniel Waters, puedo afirmar sin ningún tipo de duda que se trata de una de las series más originales dentro del panorama juvenil por un par de razones: en primer lugar, porque las criaturas sobrenaturales con las que trabaja Waters son zombis, algo a lo que no estamos acostumbrados debido a que es difícil moldear una historia con ellos; en segundo lugar, porque este autor ha conseguido moldearla de forma excelente; y en tercer y último lugar, por el gran mensaje que transmite Waters a partir de la metáfora que él mismo ha construido -un grito como pocos contra cualquier tipo de discriminación. Es por todo esto que me gusta tantísimo esta trilogía, especialmente por la última de las razones.

La narración de Daniel Waters es única como pocas: es sencilla y ligera, pero no por ello resulta simple; el autor sabe como decir muchas cosas, expresar grandes sentimientos, con pocas palabras o incluso con el simple acto de un personaje. Las descripciones, por otro lado, no son nada del otro mundo, explican lo justo y lo necesario y no se hacen ni pesadas ni retorcidas. Así pues, todos estos elementos no hacen más que propiciar que el ritmo de la novela sea el más correcto posible: fluido y ágil sin que se haga rápido ni precipitado.
Además, debo destacar la narración en primera persona de Karen DeSonne, predominante a lo largo de toda la novela, que hace que las situaciones vividas sean aún más crudas y que conozcamos mejor a este maravilloso personaje y su pasado; este ha sido, indudablemente, uno de los puntos fuertes de este último libro.

Respecto a los personajes, no puedo expresar más que alabanzas por como el autor ha conseguido construirlos y dotarlos de profundidad, sobre todo a Karen DeSonne: le ha dado su historia y ha conseguido proporcionarle la vida que tanto su distinto factor biótico como el papel le habían arrebatado. Además, en esta entrega también tendremos la oportunidad de profundizar en el odiado Pete Martinsburg y conocerle mejor. Y lo mismo pasa con los zombis más radicales, los Hijos de Romero, Takayuki, Tayshawn y Popeye. Sin embargo, los protagonistas de las otras dos novelas, Phoebe, Adam y Tommy, quedan relegados a un segundo plano, de modo que los echaremos un poco de menos.

Sobre el final... creo que sería el punto negativo de esta entrega, lo que me ha hecho ponerle un 4,5/5 y no el 5 redondo, ya que para ser el final de la trilogía queda demasiado abierto. No obstante, Waters consiguió emocionarme en el último capítulo, ganándose mi agrado y mi aprobación. Me expresaré mejor: como final de la trilogía, no me pareció demasiado adecuado, pero como final de este libro, lo consideré totalmente perfecto. De este modo, yo me quedaría con el final de Beso de vida y consideraría Extrañas apariencias como un "epílogo".

En resumidas cuentas, ¿recomendaría Extrañas apariencias a los lectores de la obra de Daniel Waters? Indudablemente, especialmente si ya os encandilaron u os gustaron las entregas anteriores. A los que aún no se han atrevido con la trilogía, ya les puedo decir que sin duda no se arrepentirán de leerla. Nos encontramos ante una de las sagas más originales que podemos encontrar actualmente en el mercado de la literatura juvenil en España y que, además, debería ser lectura obligatoria en los institutos por el increíble mensaje que transmite.

El autor: Daniel Waters


Existen muchos Daniel Waters en el mundo pero el autor de la trilogía Generación Dead es único, por su humor y su excéntrica creatividad.
Vive con su familia en Connecticut, con su mujer y su hija.

Biografía extraída de la solap
a de Generación Dead.





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viernes, 3 de agosto de 2012

The (Mercè Rodoreda) Experience II

The (Classic) Experience es una sección de Lector Empedernido -como si yo fuera el único intelectual que reseña clásicos- en la cual haré pequeñas reseñas de las novelas clásicas que vaya leyendo (desgraciadamente, son pocas). Esta sección es aperiódica, es decir, tendréis una entrega siempre que a mi me salga del monóculo.


Mirall trencat, Mercè Rodoreda

Esta es la historia de una casa, de un jardín abandonado y de tres generaciones de una misma familia. Es la historia de una joven que ayudaba a su madre a vender pescado en la Boqueria, de un broche de un ramo de flores brillantes y de un abanico con una manzana verde pintada en él. Es la historia de un armario nacarado en negro con dos soldados japoneses pintados en dorado en las puertas y de unas plumas de pavo real. De rosas blancas como puños, de un jarrón de cristal y hierro, de violetas, de columnas de mármol rosas, de unos pendientes de estrella, de una aguja de corbata con una perla gris y rosada, de un laurel, de tres cedros centenarios, de una laguna que, hacia el centro, tenía hasta siete palmos de profundidad... y de secretos.

Esta es la historia de un
espejo que refleja el tiempo... de un espejo roto.

"Jo, ànima, no tenia pits de tan petitons que eren... L'àngel, amb la ploma de les ales una mica rossa a les puntes, tenia la cabellera que semblava un glop de nit." La senoyra Teresa la interrompé: "No m'havia dit mai que tingués cabellera." "Les últimes vegades, sí. I m'agafava per la cintura, amb un sol braç com un cinturó, i amb l'altre braç enlaire i un dit estirat s'obria camí cap al cel. Jo, amb els peus penjant, mig desmasiada i mig eixordada pels batecs de les ales, em deixava agafar; volàvem més enllà del cel i ens assèiem damunt de la lluna fins que l'àngel se n'anava tot dient-me que tornaria. M'havia estès damunt d'una pila de pols de lluna dura com un roc... i tornava enamorat. I ara, senyora Teresa, prou." "Però les altres vegades el somni s'acabava quan s'asseien." "Sí, senyora, però un somni, si sempre és el mateix, es veu que canvia. Ja és prou misteriós que el somiï tant i tant. Ara, cada vegada que el somio, és diferent, i quan em fico al llit ja penso ¿com serà?" "Miri, Armanda, els pastissos que queden; mengi-se'ls abans de dormir perquè la dolçor li dugui el seu somni d'amor. No el deixi morir, Armanda… no el deixi morir mai."
~
"Yo, alma, no tenía pechos de tan pequeñitos que eran... El ángel, con las plumas de las alas un poco rubias en las puntas, tenía la cabellera que parecía un trago de noche." La señora Teresa la interrumpió: "No me había dicho nunca que tuviera cabellera." "Las últimas veces, sí. Y me cogía por la cintura, con un solo brazo como un cinturón, y con el otro brazo alzado y un dedo estirado se abría camino hacia el cielo. Yo, con los pies colgando, medio desmayada y medio ensordecida por el latido de las alas, me dejaba coger; volábamos más allá del cielo y nos sentábamos encima de la luna hasta que el ángel se iba diciéndome que volvería. Me había tendido sobre un montón de polvo de luna duro como una roca... y volvía enamorado. Y ahora, señora Teresa, basta." "Pero las otras veces el sueño se acababa cuando se sentaban." "Sí, señora, pero un sueño, si siempre es el mismo, se ve que cambia. Ya es bastante misterioso que lo sueñe tanto y tanto. Ahora, cada vez que lo sueño, es diferente, y cuando me meto en la cama ya pienso ¿cómo será?" "Mire, Armanda, los pasteles que quedan, cómaselos antes de dormir para que el dulzor le traiga su sueño de amor. No lo deje morir, Armanda... no lo deje morir nunca."

Mi historia con esta novela se remonta hasta casi diez años atrás. Con la edad que tenía por aquél entonces, poco sabía de la programación que daban en televisión... para mí solo existían los animes que ya veía de niño y las series de dibujos animados. Pero el anuncio de una serie de TV3 llamó mi atención: unas escaleras, una mujer con un dominó violeta, un espejo que caía y que se rompía y un título, Mirall trencat. Años más tarde aún lo recordaba... y me sorprendió encontrarme con ese mismo título en el libro de lengua catalana. Desde entonces supe que debía leerlo, que Mercè Rodoreda me tenía preparado algo especial para mí, y ya pude casi afirmarlo con mi lectura de La plaça del Diamant. Y tuve miedo de leerlo, tuve miedo mientras leía Mirall trencat... temía que me decepcionase... pero no lo ha hecho. Creo que Mercè nunca podría decepcionarme.

La narración de esta novela es ligeramente diferente a la de La plaça del Diamant porque no está escrita en primera persona, sino en tercera, aunque este pequeño detalle no impide que nos sintamos próximos a los personajes. No obstante, el lirismo, que parece ser una característica inmanente en todas las obras de Rodoreda, estará allí para acompañarnos a la largo de la historia de la familia Valldaura. Además, también nos encontraremos con la puntuación especial de la autora, con la utilización de las comillas en los diálogos en lugar de nuestros amados guiones, e incluso, en ocasiones, con pensamientos entremezclados con descripciones. No negaré que en algunos momentos el estilo tan propio de la autora ha llegado a confundirme y he tenido que leerme más de dos veces un fragmento para entenderlo correctamente, pero puedo asegurar que esos momentos los podría contar con los dedos de una mano y que su belleza puede curar todos los males.

Por otro lado, es necesario destacar la estructura de esta obra, llena de anacronías, especialmente analepsis, que ayudan a conocer mejor a los personajes, su historia y su pasado, amén de otros pequeños detalles que enriquecen la historia y que lo conectan todo. También me gustaría destacar la temática de la novela, que parece ser un tema recurrente en los libros de Mercè Rodoreda: el paso del tiempo, su efecto sobre las personas y la psicología humana; entremezclados de forma magistral y que harán las delicias de todo aquel obsesionado con ellos -como un servidor.

¿Y qué podría decir sobre sus personajes? Pues no mucho, ya que por poco que dijera podría destriparos algún momento de la novela. Solo puedo decir que han conseguido fascinarme, todos y cada uno de ellos, con su profunda, compleja y marcada personalidad, y más de uno me ha sorprendido ya fuera para mal o para bien.

En definitiva, ¿lo recomendaría? Por supuesto. ¿Rodoreda ocupa ya un lugar más que especial en mi corazón y en mi estantería? Indudablemente. Tanto su prosa como sus historias han conseguido cautivarme, al menos ya en dos ocasiones y en algunos de sus cuentos, y estoy seguro que volverá a lograrlo con el resto de sus libros. En Mirall trencat o Espejo roto podréis encontrar una historia desgarradora de una casa, de un jardín abandonado y de tres generaciones de una misma familia que os conmoverá y os estremecerá a cada página.

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miércoles, 1 de agosto de 2012

Otoño 2012 - Novedades de Alfaguara

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Las fotos originales de las cabeceras han sido buscadas en Wehearit.

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