Título: Finnikin de la Roca
Título original: Finnikin of the RockAutora: Melina MarchettaAño de publicación: 2012Editorial: MolinoISBN: 9788427201866
Precio: 18 €Páginas: 473Edad: + 14Saga: Crónicas de LumaterePelícula: no (?)Sitio web: no
Ilustraciones: no tieneEncuadernación: tapa blanda con solapasPunto de vista narrativo: 3ª persona en pasado
Sinopsis:
Finnikin de la Roca y su guardián, Sir Topher, llevaban diez años sin pisar su querido hogar, Lumatere. No habían ido desde los días oscuros en que asesinaron a la familia real y el reino cayó bajo una terrible maldición. Pero entonces le dicen a Finnikin que se reúna con Evanjalin, una joven que afirma algo increíble: el heredero al trono de Lumatere, el príncipe Balthazar, está vivo. Evanjalin está convencida a volver a casa y es la única que puede llevarles hasta el heredero. Pero Evanjalin noes lo que parece. Y la verdad no sólo pondrá a prueba la fe de Finnikin en ella... sino en sí mismo. Una espectacular saga de fantasía épica repleta de magia ancestral, intrigas políticas y romance que robará el aliento a los lectores. Una narración adictiva, ágil y cuidada sin abusar de las habituales descripciones que suelen acompañar a esta clase de relatos fantásticos. Tanto chicos como chicas se verán terriblemente atraídos por la evolución de su protagonista, Finnikin.
Nota: 3/5

Reseña: Lumatere es uno de los ocho reinos en que se divide la vasta nación de Skuldenore. Hay tres de características que definen este pequeño reino: se sitúa en la mitad norte de la nación, es una de las potencias más importantes de comercio fluvial entre los distintos reinos y está maldito. Durante los días oscuros, la familia real fue asesinada y la aterrorizada población de Lumatere culpó de tal atrocidad a la persona menos indicada... que no dudó en lanzar una maldición sobre el reino y en exclamar entre las llamas de la hoguera en la que era quemada una profecía que lograría salvarlo: encontrar al heredero, el príncipe Balthazar, que desapareció y no fue encontrado entre los cadáveres de toda la familia.
La mitad de la población quedó atrapada entre los muros que rodeaban Lumatere, y la otra consiguió escapar del maleficio y de los invasores... y a pesar de ello, no corrieron mucha más suerte que los malditos, pues los exiliados no fueron aceptados en ningún reino vecino... Así que, desde hace diez años, los lumateranos vagan por todo Skuldenore buscando un lugar donde vivir en paz.
Desde los días oscuros, Sir Topher, el primer caballero del rey, y Finnikin de la Roca, el hijo del capitán de la Guardia Real, viajan por toda la nación, de corte en corte, para negociar con los soberanos de los otros reinos para conseguir un pedazo de tierra en el que puedan vivir los lumateranos... hasta que les llega una valiosa información: al parecer, una novicia del Monasterio de Lagrami asegura encontrarse en sueños con el príncipe Balthazar, la única esperanza para librar a Lumatere de su maldición, y además... que sigue vivo.
El corazón le estallaba de orgullo en el pecho cada vez que era testigo de la importancia de su padre. A veces, en mitad de la noche, cuando estaba de guardia, Trevanion le sacaba de la cama y se sentaba en el torreón para contemplar el mundo que se extendía debajo de ellos. Lady Beatriss a menudo les acompañaba, temblando por la brisa nocturna, hasta que Trevanion los abrazaba a los dos a la vez para ayudarles a mantenerse en calor.-Pues entonces, a partir de ahora te exigiré que me hables en lumaterano cuando estemos a solas -le dijo Evanjalin, interrumpiendo sus pensamientos.
-¿Ah, sí? -le respondió él con voz burlona-. ¿Y por qué?
-Porque sin nuestra lengua estaremos perdidos. ¿Quiénes somos sin nuestras palabras?
-La escoria de la tierra -contestó Finnikin lleno de amargura-. En algunos reinos les han arrebatado todas las huellas de Lumatere a los exiliados. Ahora estamos en "su" lengua o ninguna. Es el castigo que debemos sufrir por el patético rumbo que han tomado nuestras vidas.
-Por eso los hombres dejan de hablar -comentó ella en voz baja.
Si poseyera la butaca de la letra F de la RAE y me pidieran que definiera Finnikin de la Roca, lo haría con tres adjetivos: inoportuno, perfecto y decepcionante. Y ahora viene cuando os explico este galimatías: fue inoportuno porque en aquellos momentos lo que quería era leer un montón de libros y aprovechar el tiempo y Finnikin me ocupó demasiado tiempo y se me hizo lento; fue perfecto porque no le encontré absolutamente ningún inconveniente a la novela, simplemente el hecho de que no acababa de gustarme, que eran mis gustos -o eso creo- lo que me impedía disfrutar al cien por cien de esta novela; y fue decepcionante porque no había encontrado absolutamente ninguna crítica negativa o normalita de este libro: en todas ellas decían que era sencillamente genial e increíble, y, obviamente, mis expectativas se situaron a la altura de dichas críticas.
Hay tres razones, según mi parecer, por las que una novela no llega a convencerte o a gustarte: en primer lugar, porque es condenadamente mala en todos los aspectos; en segundo, porque su argumento no te cala por cuestiones personales de gusto; y, en tercer y último lugar, porque no es lo que te esperabas y llega en el momento inoportuno. Mi experiencia con Finnikin sería, como ya he explicado, principalmente la última y, tal vez, un poco de la segunda.
En fin, vayamos a lo que realmente nos interesa y a lo que quiero dejar bien claro: ¿Finnikin de la Roca es un mal libro que debáis esquivar en las librerías y evitar que ocupe un lugar en vuestras estanterías? No, lo que pasa es que A MÍ, por motivos que se escapan a toda objetividad -es decir, por puro gusto y por la providencia divina, que me hizo leer este libro en una época poco apropiada- , no me ha satisfecho como pensé que lo haría.
Para empezar, la narración de Melina Marchetta no podría ser más perfecta. En serio, esta mujer escribe que da gusto, de una manera totalmente trabajada, para nada sencilla ni simple, pero tampoco compleja y densa, de esa que tienes que fruncir el entrecejo para lograr entenderlo todo, para nada; simplemente, parece que la autora tuvo especial cuidado en colocar cada palabra en su sitio, de tal modo que parece que realmente estemos leyendo el manuscrito de las Crónicas de Lumatere custodiado por un bibliotecario de espesa barba blanca. Las
descripciones guardan esa misma perfección, pero en algunas ocasiones, he de reconocer, llegaron a hacérseme pesadas. El
ritmo es el
adecuado para la historia, pero
lento para, repito, lo que buscaba en ese momento: sabía a ciencia cierta que se trataría de una novela de fantasía épica, lo que no sabía es que me tendría atado durante tanto tiempo y que me costaría avanzar por un argumento que no acababa de llamar mi atención.
Los personajes, por otro lado, son uno de los puntos fuertes de la novela, sin lugar a dudas: cada uno tiene su
personalidad bien marcada, definida y profunda, pero de nuevo nos encontramos con el problema de los gustos, y es que esas personalidades no me han gustado -alguna de ellas- personalmente.
Empecemos por Finnikin: un joven de aproximadamente dieciocho años fuerte y que lucha porque su pueblo encuentre un lugar donde vivir al fin en paz y viaja para encontrar a su gran amigo de la infancia, el príncipe Balthazar. Hasta aquí, bien, pero cuando su orgullo empieza a relucir y de éste sale su complejo de machito, pues ya no tanto. Ah, y es cabezón como él solo.
Luego tenemos a Evanjalin, nuestra querida novicia, un personaje que da mucho de sí a pesar de su voto de silencio y de su aparente fragilidad. Ella, en cambio, me ha gustado mucho más que Finnikin, pues lo ponía en su lugar cada vez que yo deseaba abofetearle.
Froi también me ha gustado mucho por razones que no puedo decir, pues son cosas que suceden al final de la novela y no supondrían otra cosa para vosotros que un pequeño spoiler.
Entonces, si no me ha gustado del todo por motivos personales, ¿por qué le doy un 3/5? Porque, como he dicho repetidas veces, objetivamente la novela no tiene fallo alguno: tiene un argumento sólido -que por mi gusto no me ha acabado de convencer-, una prosa maravillosa y unos personajes profundos... pero a mí se me ha hecho pesada y en algunos momentos hasta me ha aburrido. ¿Y la apruebo con más de medio punto solo por ello? No, lo hago porque ha conseguido sorprenderme: no me esperaba para nada tal desenlace, y además, no es uno de esos finales pillados por los pelos, sino que una vez explicado tiene un sentido sólido.
Así pues, Finnikin de la Roca se trata de un libro
bien construido, bien escrito y bien trabajado que, estoy seguro, hará las delicias de los más amantes de la fantasía épica y de aquellos que estén dispuestos a entretenerse unos cuántos días con él. Cuenta con personajes fuertes de
profunda personalidad y con un universo asentado sobre unos fuertes pilares de manera que resulta realmente verosímil. Sin embargo, a mí no me ha gustado, y si lo he aprobado ha sido por todas las cualidades que he citado. Eso sí, aunque a mí no me haya encandilado como lo ha hecho a muchos, le daré una oportunidad a su segunda parte
Froi del Exilio, más por el personaje en que parece centrarse, reconozco, que por otro motivo.
De modo que, si estáis dispuestos a descubrir los
misterios que oculta la maldición de Lumatere y a sumergiros en una
lucha por la búsqueda de un pueblo para un reino sin hogar,
no dudéis en entregaros a
Finnikin de la Roca.
La autora: Melina Marchetta
MELINA MARCHETTA arrasó en los premios literarios de ficción juvenil con su primera novela, Buscando a Alibrandi. A partir de entonces compaginó su faceta como profesora de inglés e Historia en Secundaria con la escritura. Ha publicado Saving Francesca y On the Jellicoe Road. Ahora acaba de dar a conocer Froi del Exilio, la segunda parte de las Crónicas de Lumatere, de próxima aparición en Editorial Molino. Sus libros se han publicado en más de catorce países y han sido traducidos a once idiomas.
Actualmente Melina vive en Sydney, donde se dedica en exclusiva a la escritura.
[Agradecimientos a Molino]
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