CONTIENE SPOILERS DE LAS ENTREGAS ANTERIORES
Título: Extras
Título original: Extras
Autor: Scott Westerfeld
Año de publicación: 2011
Editorial: Montena
ISBN: 9788484416913
Precio: 15,95 €
Páginas: 416
Edad: + 13
Saga: Sí
Película: no
Sitio web: no
Ilustraciones: no
Encuadernación: tapa blanda con solapas
Narración: 3ª persona en pasado
Sinopsis: Tras el fin de la era de los perfectos, un nuevo mundo se abre camino... aunque no es necesariamente un mundo mejor.
Si no eres popular…
no existes.
Tras el fin de la era de los perfectos, la sociedad está sumida en un renacimiento completo… en el que la popularidad manda. Ser famoso implica tener mejor casa, mejor ropa e incluso mejores amigos. En cambio, no serlo te convierte en invisible, en un perdedor, en un completo desconocido. En definitiva, en un extra.
Aya Fuse lo es. Pero a sus quince años hay algo que tiene ya muy claro: por nada del mundo piensa resignarse al anonimato. Y está dispuesta a todo para hacer realidad sus sueños…
Nota: 4/5

Reseña: Aya Fuse tiene quince años, aún no se ha sometido a la cirugía -libre de retoques mentales- y es una
extra. Una anónima. Una doña Nadie. Una
invisible. Vamos, que ni Dios la conoce. Y eso la pobre no lo soporta. ¡Ella quiere ser
famosa!
Desde que en su ciudad, después de la lluvia mental, se estableció la economía de la reputación, todo el mundo intenta tener el rango facial más elevado posible para poder vivir mejor y ser reconocido, y es que si eres famoso tienes mejor casa, mejor ropa, mejores cosas... en definitiva, que vives como un rey y toda la gente te adora. Una de las mejores formas de conseguirlo es siendo un reconocido lanzador (una especie de periodista, para que nos entendamos) y colgar vídeos en tu fuente que a la gente le interese -y no fotos de tu mascota-.
Y sí, lo habéis adivinado, Aya es una lanzadora, y aunque hace reportajes realmente interesantes la gente no le hace ni caso... Su rango facial no baja de las seis cifras... Pero más suerte tiene su hermano Hiro, reconocidísimo allá adónde va.
Pero Aya no piensa rendirse. Aya hará todo lo que sea posible por ser famosa y por conseguir una invitación a la fiesta de las Mil Caras de Nana Love. Y para ello, no dudará en seguir a las Chicas Astutas allá adonde vayan para conseguir un gran reportaje... pero... ¿y si las Chicas Astutas se enteran de los objetivos de Aya? ¿Y si otra historia está escondida ahí afuera... algo incluso más revolucionario que la lluvia mental?
Las fuentes del gobierno siempre estaban diciendo que la era de la perfección había terminado para siempre, que la humanidad se había liberado definitivamente de los siglos de cabezas de burbuja. Aseguraban que las divisiones entre imperfectos, perfectos y oxidados habían desaparecido. En los últimos tres años, el desarrollo de multitud de nuevas tecnologías había puesto el futuro nuevamente en movimiento.
No obstante, en opinión de Aya, la lluvia mental no lo había cambiado todo...
Tener quince años seguía siendo un coñazo.

Bajo éste simple -al principio- argumento,
Scott Westerfeld da
punto y final -ésta vez sí, sin excusas- a su saga de ciencia-ficción juvenil abordando otro de los temas que preocupan a los jóvenes adolescentes, al igual como ya lo hizo con la belleza y la cirugía: la
popularidad (al menos en los adolescentes americanos, porque a lo que es a mi, me importa realmente poco que me conozca todo el instituto o no). Cómo siempre en ésta saga, Westerfeld le da la vuelta a la tortilla para hacernos pensar si de verdad es tan
importante la popularidad, si ciertamente importa que te conozcan o que te consideren un Dios y si de verdad es tan genial ser famoso como lo pintan.
Eso sí, amigos, que mis palabras no os confundan, que Scott no os va a "sorprender" con algo
moralista, filosófico, que os haga pensar con toques bíblicos y os aburra; vuestras neuronas se
divertirán y se lo pasarán
chachi (no me puedo creer que haya escrito
chachi en una reseña) mientras
vegetan tranquilamente, como siempre ♥

La
narración de Westerfeld sigue exactamente en la misma linea que en los libros anteriores: al principio
cuesta de leer y se hace difícil, pero en cuanto te acostumbras, las palabras fluyen de forma
impecable y perfecta... sinceramente, y sin metáforas ni comparaciones absurdas, leer a éste autor siempre es un placer debido a su prosa, que cuesta al principio, sí, pero luego es
genial. Ésta vez, además, si no me equivoco, la novela no cuenta con uno de esos adjetivos que van repitiendo constantemente... un alivio para muchos, un punto en contra para mi, pues me entusiasmaban (echo MUCHO de menos el "
chispeante" de los Perfectos, en serio) y me parecían uno de los encantos de la saga, que le aportaba realismo al ámbito juvenil, funcionando al igual que una jerga de los distintos grupos urbanos (imperfectos, perfectos y especiales).

Las
descripciones podrían ser uno de los inconvenientes del libro; no es que abunden ni aburran, pero hay muchas escenas de acción y persecución y yo... bueno, no soy bueno para ello y
no me enteraba demasiado (ésto me lo atribuyo sólo a mi, que conste). El
ritmo es lo que, sin duda, me ha gustado más -aparte de la trama-:
rápido, ágil... no podía parar de pasar página... aunque el
argumento de la novela ayudaba, sólo puedo decir "
guau".
Sobre los
personajes... tan increíbles como siempre:
Aya me ha gustado, no me ha caído mal y me ha parecido una buena protagonista -excepto al principio del libro- peeeeeeeero... jo, es que
Tally era mucha Tally.

Aunque Aya tiene agallas, no hay nadie como Youngblood, aunque claro, a ella la seguimos durante tres libros, admirando su asombrosa evolución piscológica y compartiendo sus emociones, en cambio Fuse sólo tiene un libro para mostrarnos todo su potencial.
Frizz me ha parecido un personaje verdaderamente curioso y con una resolución muy, a mi parecer, profunda.
Las Chicas Astutas son sencillamente la hostia, aunque sin saber porqué me recordaban al grupito de Manami (
Life), seguramente porque el libro se ambienta en lo que ahora conocemos como Japón y eran todas japonesas...
Sobre los demás personajes que aparecen... no diré nada, porque para mi fue de las mejores sorpresas de toda la obra.
Y el final... como ya dije me gustó muchísimo. Cierra de todas todas la saga, dando un final más específico sobre lo que les deparará a los personajes, no algo tan abierto y general como lo que nos explicó Especiales en su momento.

En conclusión,
Extras es una novela que
se puede leer independientemente de la trilogía principal, cosa que
no aconsejo si tienes interés en leerla (pues, prácticamente, nos resumen los hechos más importantes y cruciales de toda la saga, pero con menos emoción y peso), y que da un cierre mejor y más específico a la historia distópica del mundo de Tally y Aya.
Con un ritmo asombrosamente ágil y una prosa perfecta, Scott nos vuelve a sumergir en su visión del futuro para no volver más (a no ser que se saque un 5º de la manga). ¿Recomendable? Sí, y aún más si ya has leído la trilogía.
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