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viernes, 22 de noviembre de 2013

The (Jane Austen) Experience II

The (Classic) Experience es una sección de Lector Empedernido -como si yo fuera el único intelectual que reseña clásicos- en la cual haré pequeñas reseñas de las novelas clásicas que vaya leyendo (desgraciadamente, son pocas). Esta sección es aperiódica, es decir, tendréis una entrega siempre que a mi me salga del monóculo.

Sentido y sensibilidad, de Jane Austen

Norland Park, en Sussex, siempre ha pertenecido a la honorable familia Dashwood, y una vez muere su último propietario, John Dashwood, la heredad pasa al hijo varón de su primer matrimonio. Y ello no propicia otra cosa que el hecho de que su segunda esposa y sus tres hijas queden sin un techo que las proteja de la inclemente meteorología inglesa. Sin embargo, el difunto el señor Dashwood no era inconsciente del porvenir de sus hijas y esposa tras su muerte, por lo que en su último aliento le pidió a su hijo que les cediera una buena renta para que pudieran vivir dignamente. Con lo que no contó el anciano John fue con la perfidia con la que puede contar una esposa perniciosa y tacaña como la del joven primogénito, consciente de que los familiares a los que se les debe dar una paga no se casan ni se mueren nunca, y que hará que las mujeres Dashwood no puedan permitirse más que una pequeña alquería que el primo de la viuda les ha ofrecido.
Con todos estos cambios, las vidas sentimentales de las dos hermanas mayores se verán completamente trastocadas. Elinor, con una fuerte mente y gran carácter del decoro, se verá obligada a alejarse de Edward Ferrars, el hermano de su cuñada al que nunca se ha atrevido a mostrarle sus sentimientos abiertamente; y Marianne, de gran corazón y apasionados sentimientos, se verá arrastrada a un imprudente romance con el seductor Willoughby, un vecino de Barton que la salvará tras una caída que le provoca una torcedura de tobillo.
Pero ni la prudencia ni el desenfreno amoroso se revelarán como dos buenos caminos para el amor.

Si no me hubiese entregado a un total silencio, quizá nada habría podido evitar (ni aun el disimulo a que me obligaba la tranquilidad de las personas queridas) que me hubiese mostrado completamente infeliz.

En esta novela, la primera que Jane Austen consiguió publicar, la sátira y el amor van de la mano. Leí Sentido y sensibilidad por primera vez hará cosa de dos año, para el fatídico treball de recerca. Decir que lo viví con este libro sería quedarse corto. El "debut" de Austen en el mundo literario tiene una gran importancia para mí, ya que después de la pequeña decepción que me supuso Orgullo y prejuicio (nunca olvidaré lo aburrida que se le hizo a mi yo de diecisiete años la primera parte de la novela) supuso mi reconciliación con Austen y el inicio de mi devoción por la escritora inglesa.

sense_elinorLa narración de Jane Austen no podría ser más maravillosa, y quien ya la haya leído sabe bien a lo que me refiero: Jane no deja ninguna oración suelta, nada al azar. Todo encaja y tiene cabida, la prosa se teje con precisión, adecuadamente, de manera ordenada, con armonía. El ritmo, por su parte, no podría ser más adecuado, desde los primeros acontecimientos hasta el desenlace; sin pausa, pero tampoco frenético; calmado, pero no lento. En Sentido y sensibilidad no dejarán de ocurrir cosas, ya sean hechos o terribles revelaciones que pondrán a prueba la entereza de las hermanas Dashwood, y no podremos pasar página sin vernos atrapados en uno de estos sucesos y preguntarnos cuál será el siguiente paso de las protagonistas. Las descripciones, por otro lado, son perfectas, las justas y necesarias, aunque tal vez algo extensas para aquellos menos acostumbrados a un estilo puramente narrativo y descriptivo como es el de Jane.

Sobre los personajes, tratándose de Austen, no tengo palabras. Si algo me gusta de esta mujer es cómo trabaja el comportamiento humano y cómo sus protagonistas llegan a ser casi el arquetipo de una cualidad o defecto, así como otros personajes secundarios, pero resultando tan naturales que podemos verlos reflejados en personas que conocemos de nuestro día a día. En esta novela, resaltan en especial las dos hermanas Dashwood, Elinor y Marianne, que representan la sensatez y la sensibilidad respectivamente. Efectivamente, ante los asuntos del corazón, Elinor optará por mantener la cabeza fría y la serenidad, mientras que Marianne se dejará senseandsensibilitypromo_016llevar por las pasiones con el menor libertinaje posible. Esto, le servirá a Austen para poder satirizar la excesiva rigidez y racionalidad con las que las jóvenes de su época debían comportarse y las novelas sentimentales con las que se les llenaban de pájaros la cabeza a las jovencitas más soñadoras y despistadas. Una vez más, Jane Austen lo deja claro: los extremos no son buenos, y tanto un camino como el otro pueden traer pésimas consecuencias.

Respecto el final, no puedo decir demasiado. Todos los que hayan leído al menos dos novelas de la escritora inglesa, o simplemente una, conocen exactamente cómo acabará la obra nada más empezar. Pero, como siempre os digo (y como a mí me dijeron una vez), la novela no tiene el objetivo de provocar la sorpresa en el lector ante su desenlace (aunque, si lo hace, tanto mejor), sino de mantenerlo atento ante su desarrollo, de observar cómo los acontecimientos van tejiendo el, esperado o no, final. Y de todas las resoluciones "rápidas" que caracterizan a Austen, esta es una de las más inesperadas y originales.

dashwoodsDicho todo esto... ¿recomendaría Sentido y sensibilidad? Por supuesto. Se trata de una novela muy especial para mí, ya que es una de mis novelas preferidas de Jane Austen (detrás de Mansfield Park y Persuasión) y dejó bien claro que mi viaje por la Inglaterra georgiana me depararía gratas y múltiples sorpresas. Además, la historia de este libro consigue conectar con el lector de una manera asombrosa. Así pues, preparaos para adentraros en una novela donde, una vez más, descubriremos que no es oro todo lo que reluce (pero el dinero siempre es lo que más importa), que la amistad puede ser venenosa y que solo podemos confiar en aquellos que siempre están a nuestro lado, incluso cuando no lo parece.

369 págs.  *  9,95€  *  DeBols!llo

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lunes, 28 de enero de 2013

Hoy es el bicentenario de la no-historia de amor más famosa de la literatura universal

200px-Jane_Austen_coloured_versionCómo no. En fin, si yo no publicase una entrada hoy acerca del bicentenario de la publicación de Orgullo y prejuicio... ¿qué clase de estudioso-aficionado de Jane Austen sería? Exacto. Bastante desprestigio sufrí cuando se me pasó por un día la celebración de su 237º cumpleaños.
La cuestión es que llevo más de una semana leyendo tweets y actualizaciones de FB de diversas editoriales que no cesaban de recordar que hoy se cumplían doscientos años de la publicación de Orgullo y prejuicio, la novela más prestigiosa de Jane Austen titulada en un inicio como First Impressions o False Impressions, haciendo mención a ella como la "historia de amor más conocida de toda la literatura". Leerlo una vez, vale. Leerlo cientos de veces, no.

Si algo me duele profundamente —sí, hay muchas cosas que me dan directo en la patata, así soy yo, y cada vez más, es que se tache a Jane Austen como una autora romántica (romántica en el sentido de amor y mariposas en el estómago, no en el sentido del suicidio y del sturm und drang) y que no se vea más allá de la relación amorosa entre los protagonistas... Es decir, es obvio que las novelas de Austen 1359303644_291243_1359305919_album_normalcuentan con una trama romántica que las adaptaciones, tanto de la pequeña como de la gran pantalla, acentúan y que es la que en los libros se aprecia más fácilmente al fin y al cabo, Persuasión es, esencialmente, una historia de amor, de perdón, de arrepentimiento y de incertidumbre; y el componente amoroso en Sentido y sensibilidad, también tiene más importancia que el resto, pero en mi humilde opinión no creo que Orgullo y prejuicio sea una historia de amor.

Orgullo y prejuicio trata de, esencialmente, el matrimonio. Ya, por ejemplo, desde la primera oración podemos notar el tono irónico y satírico que nos acompañará durante toda la obra:

Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.

En la sociedad georgiana, es decir, la sociedad de la época que retrata Jane Austen, el único modo en que una mujer de buena, o mínima, clase y posición podía sobrevivir sin deshonrarse (sin trabajar, diciéndolo claramente) era el matrimonio, un matrimonio, a ser posible, con un hombre que poseyera la fortuna necesaria para poder vivir una vida cómoda y holgada. El afán de encontrar un buen marido que asegurara una buena vida y posición era la obsesión de todas las chicas burguesas, y de sus familias, de la campiña inglesa (y de las ciudades).

Sin embargo, poco se sabe de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones cuando entra a formar parte de un vecindario. Esta verdad está tan arraigada en las mentes de algunas de las familias que lo rodean, que algunas le consideran de su legítima propiedad y otras de la de sus hijas.

1359303644_291243_1359306408_album_normalEn este marco, pero, Austen nos coloca a dos jóvenes de poca riqueza que no buscan el matrimonio: Elizabeth Bennet piensa por ella misma y no tiene miedo de dar su más sincera opinión y Jane Bennet, más dulce y recatada, considera, así como también lo hace su hermana Lizzy, que el matrimonio debe fundamentarse en el amor y no en el dinero. Claro que con una madre que solo piensa en casarlas y con dos hermanas pequeñas que solo piensan en los oficiales, poco importarán sus opiniones.

Si nos fijamos, son las figuras más románticas o más típicas de esa sociedad las que se encuentran más ridiculizadas y parodiadas en toda la novela: la señora Bennet es un chiste con patas y su esposo no deja de reírse de ella sutilmente; a Kitty y a Lydia Bennet dan ganas de darles dos bofetadas; Caroline Bingley, por muy guapa y muy rica que sea, no sabe hacer otra cosa que pasearse por una habitación; y el señor Collins, a pesar de tener el puesto de pastor en la más honorable finca de Inglaterra de la más honorable aún Lady Catherine de Bourgh, es un pretendiente que deja bastantes cosas que desear... 

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Austen se centra esencialmente en captar el comportamiento humano, imprevisible y contradictorio, y en reflejar la sociedad de su época sin hacer mención alguna a los sucesos históricos. Orgullo y prejuicio critica a través de la más fina ironía y sarcasmo esa obsesión por el matrimonio y los bienes materiales.

Como no quiero hacer esta entrada más extensa de lo necesario, ni tampoco minarla de spoilers aunque un spoiler, en una gran obra, basándome en mi propia experiencia, no tiene importancia alguna, os lo aseguro, callaré aquí. Orgullo y prejuicio no es, no del todo, una historia de amor... al fin y al cabo, Elizabeth no se queda prendada totalmente de Fitzwilliam Darcy hasta que la opulencia de su mansión la deslumbra y la ciega.

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sábado, 28 de abril de 2012

La guía de Sir Matthew P. "Bennet" van der Rhodes para sobrevivir a la Inglaterra georgiana

Sir Matthew P. "Bennet" van der Rhodes, señor de Lector Empedernido, en el condado de la Blogofera Literaria, era un hombre que jamás leía para entretenerse otro libro que cualquiera de Jane Austen; en ellos hallaba ocupación para sus horas de ocio y consuelo en las de abatimiento; allí se llenaba su alma de admiración y respeto al considerar el limitado resto de la obra acabada de la escritora inglesa; cualquier desazón originada en asuntos domésticos se convertía fácilmente en piadoso desdén cuando su vista recorría la serie casi interminable de familias que sucedían sus novelas preferidas y, por fin, ya que otras páginas no le resultaban lo bastante atractivas, allí podía leer de nuevos esas historias con renovado interés.

De este modo, era una verdad mundialmente reconocida que todo hombre o mujer, poseedor de una gran curiosidad por Jane Austen, se dirigía a Sir Matthew. Esta verdad estaba tan arraigada en la mente del joven bloguero que consideraba su obligación dar forma a todos los consejos que había dado conforme se adentraba en cada una de las novelas de Miss Austen. Así que a ello se dispuso. Aunque también era cierto que nadie que hubiera conocido a Matthew van der Rhodes en su infancia habría imaginado que el destino le reservaba un papel de estudioso de Austen. Ni su posición social ni el carácter de sus padres, ni siquiera la falta de estudios de literatura comparada del niño -pues aún le faltaba, y le falta, una gran cantidad de conocimiento sobre tal disciplina humanista- favorecían a tal suposición.

Una vez dicho todo esto, y dejando de hablar de mí mismo en tercera persona, cosa que, reconozco, da mucha grima, si de verdad eres fanático de Jane Austen, o la mitad que yo, ya habrás pillado todas las referencias del párrafo anterior y, por lo tanto, no necesitas nada de lo que diré a continuación, por lo que me atrevo a deducir que tu lectura de este post se basará en un simple afán de curiosidad y de crítica de mi criterio.
Esta entrada, queridos lectores y lectoras, solo tiene la intención de aconsejar a aquellos que se quieren adentrar en el universo de Pemberley, de Mansfield, de Kellynch Hall y de Austen en general y que o bien no saben por donde empezar o bien, por donde continuar.

Así que todo esto sería lo que le diría a una persona que nunca ha abierto un libro de Jane Austen pero que tiene la intención de hacerlo.

1. La abadía de Northanger

Mucha gente empieza a adentrarse en la pluma de Austen leyendo su obra más famosa y considerada por muchos como la mejor: Orgullo y prejuicio. Yo, personalmente, creo que no hay peor error. Considero que Orgullo y prejuicio es una obra difícil al principio, a la que cuesta habituarse si no conoces a la autora, ya que es justamente lo que me pasó a mí; sus primeras páginas me resultaron tediosas y muchas referencias y chistes no los entendí, aunque ahora, al recordarlos, me empiezo a reír solo. Además, es largo, y el estilo de Jane Austen es mayormente narrativo y descriptivo, escasea el diálogo, y para quien no esté acostumbrado pues puede resultarle aburrido. Y no conviene que el lector se aburra al empezar a leer la obra de un autor clásico... De modo que mi primera recomendación para leer a Jane Austen es La abadía de Northanger. ¿Y por qué? Porque se trata de una obra corta, de menos de 300 páginas y muy, muy divertida. La intención de nuestra autora al escribir la obra era parodiar todas las novelas de estilo gótico que se publicaron en su tiempo y que estaban tanto de moda, por lo que está llena de referencias a tales novelas y de situaciones cómicas relacionadas con enredos provocados por la gran capacidad imaginativa de su protagonista, Catherine Morland. Además, es un libro bastante distinto al estilo habitual de Austen, aunque se entreven esas veladas de baile y los malentendidos entre los personajes por conductas que pueden resultar contradictorias tan característicos de nuestra escritora.

2. Sentido y sensibilidad

La historia de las hermanas Dashwood es una historia sobre las adversidades que podrían sufrir dos jóvenes solteras de la Inglaterra georgiana y de dos maneras de afrontarlas: por un lado tenemos a Elinor, juiciosa, cauta y fuerte; y por el otro tenemos a Marianne, pasional, arriesgada y débil. Y ambas viven la una para la otra. Pero cuando su padre muere, las hermanas Dashwood y su madre se ven desprovistas de hogar, ya que la heredad de Nordland Park pasa a ser del hermanastro de las Dashwood y de su desagradable esposa... Es por toda esta trama inicial que Sentido y sensibilidad se convierte en la segunda novela de Austen que deberíais leer; en esta el estilo de la autora se acerca más al suyo característico: es más larga que La abadía de Northanger, tiene mucha narración y descripción, las costumbres sociales y el pensamiento de la época que ironiza se hacen más patentes y los enredos y giros argumentales cobran más fuerza. Además, para mí es una de sus obras preferidas, ya que la fuerza de Elinor me conmovió profundamente y el desenlace me emocionó.

3. Orgullo y prejuicio

Es en este punto cuando creo que uno ya está preparado para conocer a la familia Bennet: ya se ha probado su fina ironía y su estilo narrativo y descriptivo lo suficiente para poder adorar esta obra en todas sus dimensiones. En ella nos encontramos con, tal como he dicho, la familia Bennet, una familia ruidosa, de cinco hijas, sin ningún varón y poco decorosa, donde parece que las únicas cabezas pensantes son el padre, el señor Bennet, y sus hijas mayores, Jane y Elizabeth, mientras que el resto de cabezas piensan, si es que lo hacen, únicamente en el matrimonio.

Orgullo y prejuicio es considerada la mejor obra de Jane Austen por su crítica social de la burguesía y el clero de la Inglaterra de principios de siglo XIX y por su estudio de las relaciones humanas: las apariencias engañan y eso Austen nos lo deja bien claro, ya que no siempre lo que hacemos puede coincidir con nuestras verdaderas intenciones y las primeras impresiones no deberían ser las que importaran.

4. Emma

Si me dieran la posibilidad de viajar en el tiempo, es decir, si el Doctor se me apareciera con su TARDIS, viajaría a Chawton a finales de marzo de 1815, localizaría a Jane, la cogería de los hombros con toda la falta de decoro posible y la agitaría gritándole "¿POR QUÉ, JANE, POR QUÉ?". Solo Dios sabe lo mucho que respeto a esta mujer, pero Emma es una espinita que siento clavada en mi corazón cada vez que recuerdo su obra. Y no precisamente por su protagonista. Justo cuando nuestra Jane se encontraba en plena escritura, le comunicaba a su hermana Cassandra mediante correspondencia que temía que la protagonista de su nueva obra, Emma Woodhouse, no cayera demasiado bien al público por ser rica, altiva y algo engreída. Pero Jane no podría haber estado más equivocada: Emma Woodhouse es un personaje que me gustó muchísimo, ya que me resultó muy divertida y contradictoria, un ser humano al fin y al cabo. Lo que falla en esta obra es su extensión. Demasiado larga, demasiado narrativa y demasiado descriptiva, pasan pocas cosas y se explican en muchas páginas, y aunque hay bastantes situaciones cómicas la novela me resultó mayormente tediosa y se me hizo más larga de lo que ya es -pero tampoco es que me desagradara absolutamente, aunque sí es la que menos me gustó de todas.
Entonces, ¿porqué hay que leerla en cuarto puesto? Pues porque si la leéis al principio, le podríais coger manía a Austen, y si la leéis la última, os quedaríais con un mal recuerdo. También podríais leerla en 3r puesto si La abadía de Northanger y Sentido y sensibilidad ya os han convencido totalmente de la maestría de Jane.

5. Persuasión

Esta es, como La abadía de Northanger, una obra muy diferente a todas las de Jane Austen. Escrita durante los últimos años de su vida, esta novela tiene una importante carga dramática. Más que un drama es un dramón: trata sobre el arrepentimiento y la incertidumbre, y es por ello la obra más pasional y más llena de sentimiento de Austen. Así, con su trama, se convirtió en mi obra favorita de la escritora inglesa por encima de las demás (ya sabéis lo mucho que a mí me gusta un buen drama). Además, es corta, menos de 300 páginas que se pasarán en un suspiro.
¿Y si para mí es tan buena por qué creo que deberíais leerla tan tarde? Porque si os llega a gustar tanto como me gustó a mí, tal vez las demás novelas os podrían saber a poco, o podríais esperar de ellas tantas emociones contenidas como en esta -pues, al contrario de lo que popularmente se cree, Jane Austen no escribió novelas de amor eterno, apasionado y torturado; para eso ya tenéis a las Brontë.

6. Mansfield Park

Última obra que leí de Austen y última que creo que deberíais leer. Mansfield Park se trata de una novela larga y algo densa, pero al contrario que en Emma, pasan muchas cosas y se explican en las páginas justas y necesarias. En Mansfield no pararán de pasar cosas y Fanny no parará de observarlas, y pensaréis "¿Ya ha acabado este hilo argumental? ¡Pero si queda mucho libro! ¿Qué PUEDE pasar ahora?". Pues pasará algo, no sufráis.
Mansfield Park es considerado por muchos como el trabajo más maduro de Jane Austen, y yo también lo considero como tal. En él me he encontrado el análisis del comportamiento humano y de las relaciones humanas característicos de Austen de un modo mucho más notorio y de mayor importancia para la trama, ya que el carácter observador, pasivo y crítico de Fanny tiene el objetivo de que conozcamos la personalidad de los habitantes de Mansfield (y esto es lo que a muchos, equívocamente, les ha llevado a tacharla de pánfila, insulsa y estúpida).
Es por todo esto que creo que es mejor leerla en último o penúltimo lugar, ya que una vez acostumbrados al estilo de Austen, podremos apreciar todos sus contenidos y su extensión no nos pesará, sino al contrario, echaremos en falta más páginas.

Y aquí hállome yo,
desconsolado al haber terminado de leer todas sus novelas acabadas, pero quedándome el consuelo de que me quedan sus obras inacabadas y su obra de juventud aún por leer... y muchas relecturas que realizar.
Recordad, por cierto, que no soy (aún) ningún literato y que esta es solo la opinión de un humilde lector que tuvo la oportunidad de tastar a esta gran escritora y de conocer su vida.

¡Espero que os haya gustado y servido de ayuda!

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