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lunes, 27 de enero de 2014

Lo que el 2013 se llevó [Clásicos]

ranking2013Normalmente, los blogueros se dedican a hacer estas entradas recopilatorias de las mejores lecturas del año a finales del año en cuestión, pero para entender esta entrada a finales del primer mes del nuevo año tenemos que tener en cuenta que yo soy más chulo que un ocho y que no he tenido tiempo absolutamente de nada hasta hace una escasa semana (aunque, aceptémoslo, mi awesomeness y mi hipsterismo tienen mucho más peso en esta cuestión). Además, mi chulería, efectivamente, va tanto más allá del ocho que pienso dividir este "ranking" en tres entradas.
Una vez propuesto este breve prólogo, creo que ya es hora de ir al grano, que al fin y al cabo lo que os interesa es conocer las obras que más me han impactado durante el 2013 y no leer cómo me doy bombo: hoy tocan los clásicos.

CLÁSICOS

El principito

el_principitoInfantil o no, es un clásico. Y, la verdad, no sé hasta qué punto El principito es un libro infantil. Mi historia con la obra de Saint-Exupéry es tan antigua como el mismísimo tiempo, pero por unas cosas y otras no me topé realmente con ella hasta que vi una edición por 6€ al lado de la caja registradora de Casa del Libro. Me dije "ahora o nunca" y pagué. Fue un fin de semana mágico en el que gasté tantos pósits marcando citas que casi me quedé sin ellos. Y con lo cortito y maravilloso que es, no puedo evitar recomendároslo fervientemente e intentar releerlo cada año.

—Un día, vi ponerse el sol cuarenta y tres veces.
Y poco después agregaste:
—¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol...
—¿Estabas, pues, verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?
El principito no respondió.

Esperando a Godot

esperando_godotEste fue mi primer contacto con Samuel Beckett y os aseguro que no tengo la intención de que se quede en un rollo de una sola noche. Nunca antes me había relacionado con el teatro del absurdo, y si decidí darle una oportunidad fue porque unos compañeros de la facultad se lo leyeron al mismo tiempo y me picaron. Pasé unos días atrapado entre sus páginas a causa del modo en que Beckett mezclaba ese humor absurdo con el más crudo existencialismo y nihilismo. ¿Cómo podía sonreír ante la más desnuda y fría realidad? ¿Era para ocultar el profundo desasosiego que me producía la espera de Didi y Gogo?
La verdad es que poco más os puedo decir, pues ha sido de las pocas obras que me ha dejado sin palabras.

ESTRAGON: Siempre encontramos algo que nos produce la sensación de existir, ¿no es cierto, Didi?
VLADIMIR (impaciente): Claro que sí, claro que sí, somos magos.

Lolita

¿Aún me queda algo que decir sobre la más conocida de Nabokov? Mi relación con el escritor ruso empezó en el más profundo odio cuando descubrí que Jane Austen no le caía demasiado en gracia, pero cuando Lolita me miró seductoramente desde el estante de la librería, pude resistirme menos de lo que lo hizo Humbert Humbert cuando la vio en el jardín junto a las flores.
De Lolita, como ya os decía, he hablado muchísimo, y aunque ha pasado cerca de un año desde que la leí (Ô, le temps!), sigo sin poder sacármela de la cabeza. La obsesión, la perversión, el deseo..., todo se mezcla en la obra de Nabokov tanto para revolveros el estómago como para haceros estallar la cabeza y romperos el alma.

Recuerdo que ya en el primer partido suyo que contemplé me sentí agitado por una serie de convulsiones casi dolorosas a medida que iba asimilando tanta belleza. Mi Lolita tenía un modo peculiar de levantar la rodilla izquierda, que hasta entonces mantenía doblada, al iniciar el amplio y elástico servicio, durante el cual se desarrollaría y se recortaría contra el sol, a lo largo de unos segundos, una concatenación fundamental de equilibrio entre el pie de puntillas, el virginal sobaco, el bronceado brazo y la raqueta lanzada hacia atrás, mientras ella sonreía con dientes centelleantes al globo minúsculo, suspendido en lo alto, en el cenit del cosmos poderoso y lleno de gracia que había creado con el expreso fin de caer sobre él con un límpido zumbido de su látigo dorado.
Aquel servicio tenía belleza, juventud y precisión, así como una trayectoria de pureza clásica; y, a pesar de su tremenda velocidad, era muy fácil devolverlo, ya que en su vuelo largo y elefante no había el menor desvío.
Gimo de frustración cuando pienso que hoy podría tener inmortalizados en cintas de celuloide cada uno de sus reveses, cada uno de sus hechizos. ¡Serían muchísimo más que las instantáneas que quemé!


Jardí vora el mar

jardí_vora_el_marLa cuarta novela de Mercè Rodoreda que leo y la cuarta que me mantiene en vilo, esta vez haciendo balancear mis sentimientos arriba y abajo como si se tratara del mismísimo oleaje. Para mí, Rodoreda no es solo sinónimo de verano porque sea la única época del año en que tenga tiempo de leerla plenamente, sino por su estilo en sí, floral y lírico, con ciertos toques woolfianos, parecido a los rayos del sol que se cuelan por entre las hojas de los árboles y a la fresca brisa nocturna. Y más en esta novela, cuyo argumento se desarrolla en, efectivamente, un jardín junto al mar, y explica la historia, narrada desde la perspectiva del jardinero, de la pareja que alquila la casa cada verano y sus amigos.

Vam passejar una bona estona amunt i avall pel camí de la til·la, sense badar boca. A vegades sentíem un vol d'ocell entre les fulles.
—Els fem por.
—Vagi a dormir, és molt tard...
Va dir que li havien vingut ganes de banyar-se i va baixar a la platja. Jo me'n vaig anar a dormir. Vaig dormir molt malament. Tot i que d'això fa bastant de temps, quan em costa de dormir, recordo com si fos ara el vol d'un ocell entre branques i la veu de l'Eugeni, molt baixa: "Els fem por..."
-----------------
Paseamos un buen rato arriba y abajo por el camino de la tila, sin abrir la boca. A veces oíamos el vuelo de un pájaro entre las hojas.
—Les damos miedo.
—Vaya a dormir, es muy tarde...
Dijo que le habían dado ganas de bañarse y bajó a la playa. Yo me fui a dormir. Dormí muy mal. Aunque de esto hace bastante tiempo, cuando me cuesta dormir, recuerdo como si fuera ahora el vuelo de un pájaro entre las ramas y la voz de Eugeni, muy baja: "Les damos miedo..."

La señora Dalloway

la-senora-dalloway-9788420671710Ya me encontré con Virginia Woolf hará dos años, cuando leí Las olas: el resultado fue un terrible dolor de cabeza y una sensación... extraña, pero agradable. Me dio dolor de cabeza porque fue difícil de entender, de seguir (la estructura, formada a través de seis monólogos internos que se van entrelazando, no facilita su comprensión), pero estaba escrito de una manera que resultaba una verdadera delicia; La señora Dalloway me constató esta primera impresión: Woolf es una autora que no se lee, se siente; a veces puedes no entender lo que Virginia está diciendo, pero siempre te embargará una sensación, algún color predominará sobre los otros y entonces no comprenderás lo que está ocurriendo, lo sabrás.

Y allí estaba él, cruzando Londres para decirle a Clarissa sin rodeos que la quería. Que es algo que no se dice nunca, pensó. En parte por pereza; y en parte por timidez. Y Clarissa: era difícil pensar en ella; ecepto a rachas, como durante el almuerzo, cuando la había visto con toda claridad, su vida entera. (...); iba pensando en todo ello, se veía que estaba pensando en todo ello, gris, tenaz, apuesto, limpio, mientras atravesaba el parque para decirle a su mujer que la quería.
Porque se lo iba a decir con aquellas mismas palabras en cuanto entrara en la habitación. Ta que era una cosa bien triste no decir nunca lo que se siente, pensó, cruzando Green Park y descubriendo con placer cómo a la sombra de los árboles estaban desparramadas familias enteras (...)

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miércoles, 12 de junio de 2013

The (Vladimir Nabokov) Experience

The (Classic) Experience es una sección de Lector Empedernido -como si yo fuera el único intelectual que reseña clásicos- en la cual haré pequeñas reseñas de las novelas clásicas que vaya leyendo (desgraciadamente, son pocas). Esta sección es aperiódica, es decir, tendréis una entrega siempre que a mi me salga del monóculo.


Lolita, de Vladimir Nabokov.

Humbert Humbert es un hombre víctima de la maldición de las nínfulas: solo las niñas de entre doce y catorce años pueden despertar sus más bajos instintos, su parte más animal, sus deseos más oscuros incompatibles con la moralidad. H. Humbert, a los trece años, fue incapaz de cumplir esos mismos deseos con Annabel, una hermosa chica de su edad, a causa de una vigilancia paterna excesiva. La chica murió meses más tarde de tifus. Desde entonces, su fantasma, el fantasma de esa suave piel y belleza pubescente, le persigue. Desde entonces, Humbert Humbert intenta satisfacer esa hambre que no pudo saciar con su amor de juventud dentro de la legalidad. Y por fin, el destino, gracioso él, hace que encuentre a Lolita, luz de su vida, fuego de sus entrañas.

-Paremos en la próxima estación de servicio -dijo entonces Lo-. Quiero ir al lavabo.
-Paremos donde quieras -dije.
Y entonces, el verdor de una arboleda encantadora, solitaria, arrogante (robles, creo; en esa época los árboles norteamericanos estaban más allá de mis conocimientos) devolvió el eco de nuestro motor, un camino rojizo y cubierto de helechos volvió su cabeza a nuestra derecha antes de entrar en el bosquecillo y sugerí que quizás...
-Sigue -chilló agudamente mi Lo.
-Está bien, no te enfades.
(¡Abajo, pobre bestia, abajo!)
La miré de reojo. Afortunadamente, la niña sonreía.
-¡Puerco! -exclamó sin dejar de sonreírme dulcemente-. ¡Criatura repugnante! Yo era una niña pura como una perla, y mira lo que has hecho de mí. Debería llamar a la policía y decirle que me has violado. ¡Oh, puerco, puerco, viejo puerco!
¿Bromeaba? En sus absurdas palabras vibraba una siniestra histeria.

No sé cómo Lolita llegó a mis manos, es decir, no sé qué impulso me hizo comprarlo. Solo recuerdo estar en la librería, preguntando si tenían un libro que debía leer para una asignatura de la facultad, y cuando el dependiente fue a buscármelo, vi Lolita en un estante, mirándome a través de sus gafas de sol, seduciéndome tímidamente. Y cogí lolita_gardenla novela al mismo tiempo que el dependiente volvía y me tendía el libro que había pedido. Luego, me dirigí a la caja y pagué. Ha sido uno de los pocos actos de compra irracionales e impulsivos de los cuales no me he arrepentido.

Recuerdo que, en 4º de la ESO, mi profesor de castellano nos definió la literatura, si no me falla la memoria y sin querer resultar apócrifo, como aquellos textos que provocaban una experiencia estética en el lector, normalmente una sensación agradable. Y debo decir que la obra de Nabokov ha sido de todo menos agradable. He sentido asco, repulsión, miedo, indignación, pena, tensión, nervios. Me ha puesto el corazón en un puño y no me ha dejado dormir.

lolita_chicleLolita no se parece a nada que haya leído o, creo, vaya a leer jamás. Es un libro diferente, único, la obra de un genio, de un loco. ¿Y por qué? Porque es una novela que no puede dejarte indiferente: te repugnará, te hará sufrir, te aterrará, la amarás o todo junto, igual que me ha pasado a mí, y estoy seguro, convencido, de que no abrirás las páginas de Lolita y cuando las cierres te quedarás igual que al principio. Nabokov se encargará de que eso no pase, se asegurará de jugar, primero, con vuestra entereza (me costó mucho no abandonar el libro debido a los gustos sexuales del protagonista), después, con vuestro cerebro y, por último, con vuestro corazón. ¿Es posible llegar a sentir un mínimo de compasión por un individuo tan atroz y monstruoso como Humbert Humbert? ¿Qué oculta Lolita, qué siente ella, por qué se comporta de forma tan diferente, cuánto sufre con Humbert Humbert, si es que sufre? Preguntas sin respuestas y respuestas sin pregunta.

LOLITA_kLa escritura de Vladimir Nabokov no podría ser mejor: la perfección está siempre presente en ella; frases de principio a fin, con sentido, sarcasmos escondidos y el típico tono pedante de un profesor universitario de más de cuarenta años es lo que nos encontraremos en su narración. Reconozco que, a veces, cuesta hacerse con el narrar de Humbert Humbert, tan enrevesado y cuidado, sobre todo cuando te mueves entre el sueño y la realidad después de un día francamente agotador, e incluso si estás demasiado rato leyendo, el texto puede llegar a asemejarse a una lija rasgando tu cerebro, pero aun así resulta una prosa excelente (y, a decir verdad, el efecto "papel de lija" acabado de citar es una muestra de ello).

Las descripciones, por su parte, son excesivas, lo que puede resultar pesado para algunos. La novela escasea en diálogos, por lo que es mayormente narrativa y descriptiva. En ocasiones, la mayoría de ellas, no hay ningún problema en que sea así, pero en otras puede hacerse algo tedioso, como al inicio de la segunda parte. Sin embargo, en esas descripciones reside la magia de la novela: desde las fantasías de Humbert Humbert en los parques, que os repugnarán como nada os ha asqueado hasta el momento, como lolita-playin-tennisla escena en que Dolores Haze juega al tenis; la última, reconozco, me acabó resultando algo cargante, y solo desde la distancia he conseguido captar toda su genialidad, y es que los movimientos de Lolita con la raqueta, el vaivén de su falda, se os quedarán grabados a fuego en vuestras mentes, así como muchas otras escenas de la novela.

Voy a pasar al tema que a más de uno le interesará tratándose de una novela que trata un tema tan delicado: las escenas de sexo. Jamás, en mi vida, he leído unas escenas eróticas tan bien descritas, tan elegantemente cuidadas: todo son metáforas de lo más refinadas, distinguidas, que lejos de provocarnos una risilla tímida, pensaremos "¿Cómo no se me ha ocurrido nunca llamarlo así?". Así que, a los que se lolita_UGHresistan a leer esta novela por la brutalidad de las escenas o porque puedan resultar demasiado gráficas, no puedo más que disipar vuestras preocupaciones (es más, la animadversión que podáis sufrir con Lolita será más por los extremos a los que llega la obsesión de Humbert Humbert que por lo que realmente llega a hacer).

Además, no me gustaría acabar esta crítica al estilo de Nabokov sin mencionar un hecho que no hace más que incrementar su valor: Vladimir Nabokov, ruso de nacimiento y ruso de habla, escribió una obra entera, esta, en inglés, una lengua ajena a la suya materna, creando todo un nuevo estilo.

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita.

lolita_fresh¿Y sobre los personajes? No podría más que deshacerme en alabanzas, pues no he leído nunca unos personajes tan complejos y tan indescifrables. ¿Cómo puede ser Humber Humbert el narrador de la novela y aun así acabarla sin saber, sin estar seguros, de lo que siente, de su locura, de su obsesión? ¿Cómo Lolita puede ser un personaje tan entrañable, cómo podemos sufrir tanto por ella sin ni siquiera saber lo que pasa por su cabeza o lo que verdaderamente siente? La complejidad del espíritu humano va más allá de lo que nos suelen contar otras novelas en la obra de Nabokov.

Respecto al final... os puedo asegurar, os juro, que nunca he sufrido tantísimo con una novela. Nabokov will rape your minds.

lolita_hotelPor último, no debería acabar esta reseña sin mencionar la maravillosa adaptación cinematográfica que Adrian Lyne realizó en 1997 con Jeremy Irons como Humbert Humbert, Melanie Griffith como Charlotte Haze y Dominique Swain como la misma Lolita. Cierto es que pierde el espíritu de repulsión que provoca en el lector la obsesión de Humber Humbert, pero la banda sonora, la imagen, los planos, las actuaciones... os encogerán el corazón en más de un sentido. Además, se trata de una adaptación increíblemente fiel a la novela: el único fallo es que la película empieza cuando Humbert conoce a Lolita, saltándose todo el turbio pasado del protagonista, exceptuando su trauma con Annabel, y que tal vez lo conviertan en una historia de amor más que de obsesión y locura.

En definitiva, ya sea para que se os revuelvan las entrañas, para sufrir, para que se os parta el alma o para que lolita_irons_swainos suceda todo al mismo tiempo, tenéis, debéis, leer Lolita. Cuando alguien, sobre una novela, me dice "es uno de esos libros que tienes que leer al menos una vez en la vida" suelo poner los ojos en blanco, pero verdaderamente, no os miento, Lolita es uno de esos libros.

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viernes, 19 de abril de 2013

Notas de Letras (6): Lolita Caulfield

Notas de Letras es una sección original de Lector Empedernido -a no ser que mi subconsciente me haya engañado- en la cual podréis escuchar canciones que me recuerdan a un personaje de un libro o a una novela en su totalidad debido a unas u otras razones. Esta sección es aperiodica -vamos, que postearé diversas entregas cuando me salga de los auriculares.


Como si esta sección no fuera suficientemente poco popular, lo mejor que puedo hacer es traeros canciones relacionados con clásicos, ¿verdad?
Veréis, hace poco me pasó que leí un libro titulado Lolita, escrito por un autor de desafortunado apellido fálico desde nuestra lengua castellana Vladimir Nabokov, y dicho libro me dejó tarado, tan tarado que hasta en sueños veía a Humbert Humbert con su Lolita frente al Camaro azul.
Tanto pensar en Lolita, no en el libro, sino en la niña Lolita, me hizo pensar algo... ¿era Lolita el personaje más desgraciado que he leído hasta el momento? La negativa no tardó demasiado en acudir a mi mente, y junto a ella acudió el otro personaje: Holden Caulfield, de El guardián entre el centeno.
Lo sé, lo sé, no podemos comparar todo lo que tiene que soportar Dolores Haze con la perdida existencial del joven Holden Caulfield, pero los dos tienen algo en común: son dos adolescentes perdidos en el mundo, sin nadie a quien acudir, sin nadie que les ayude, sin poder huir de sí mismos ni del mundo. Y tienen algo más que les une, pero ya es más personal: esa sensación que experimenté al final de Lolita fue la misma que sufrí cuando Holden contempla el carrusel.
¿Qué les podría decir, yo, a Holden y a Lolita? Solo podría cantarles una canción.



La original, como algunos sabrán, es de Cat Stevens, pero la versión que hicieron en Skins, aparte de que le tengo especial cariño por ese sábado entero en que devoré la primera temporada sin darme cuenta, me suena mucho mejor. Para los que ya hayan visto la serie, os dejo el momento en que cantan la canción: es el final de la 1ª temporada, así que si no la habéis visto os aconsejo que no reproduzcáis el vídeo.



¿Y por qué Wild World? En realidad, no lo sé; ni siquiera estoy seguro de que concuerde con Lolita y Holden, pero ese ritmo, la letra sobre alguien deseándole suerte en la vida a una chica perdida, que tal vez quiere huir de lo que ahora conoce, y alertándola del peligro del mundo exterior... simplemente me hacen pensar en esas dos maravillosas novelas.

You know I've seen a lot of what the world can do
And it's breakin' my heart in two
Because I never wanna see you a sad, girl, don't be a bad girl
But if you wanna leave, take good care
Hope you make a lot of nice friends out there
But just remember there's a lot of bad and beware, beware

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Imagen de título:

Las fotos originales de las cabeceras han sido buscadas en Wehearit.

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